El pelotón entre Algeciras y Tarifa en La Vuelta Ciclista a España 2014. Foto: EFE/A. Carrasco Ragel

El pelotón entre Algeciras y Tarifa en La Vuelta Ciclista a España 2014. Foto: EFE/A. Carrasco Ragel

DEPORTE

La Vuelta: gastronomía y turismo al 'pelotón'

Publicado por: EFETUR / ALBERTO MATOS 21 de agosto de 2015

La Vuelta arranca este fin de semana y nosotros te proponemos seguirla desde un punto de vista diferente. Olvídate de los colores del maillot del líder, de los pelotones, las contrarrelojes y los puertos de montaña. Prepara tu cámara de fotos y deja hueco libre en tu estómago. Tienes por delante 21 etapas para redescubrir España.

Será el 2 de septiembre cuando los participantes tendrán que ascender desde la capital andorrana hasta la cima del puerto de Cortals d'Encamp, en pleno Pirineo, y sobrevivir a los 5.230 metros de desnivel acumulado que les espera por delante.

Si, por el contrario, eres de los que no comprende cómo alguien se puede entretener viendo a un puñado de individuos dando pedales hasta la extenuación, aquí va nuestra propuesta de "otra clase de Vuelta"; 21 etapas ciclistas convertidas en rutas turísticas y gastronómicas de los lugares por los que pasará el pelotón hasta su llegada a Madrid, el próximo 13 de septiembre. Así que, apéate de la bicicleta y prepárate para subir a un barco.

Andalucía, de norte a sur y de este a oeste

Comienza nuestro periplo particular en Puerto Banús, a bordo del Red Tide Charter. Desde este pesquero, con rumbo a Marbella, no será muy complicado capturar algún ejemplar de atún negro con el que Dani García podría hacer maravillas en su restaurante. Eso sí, antes habrá que convencerlo, quizás añadiendo al atún alguna botella de buen vino blanco de las Sierras de Málaga. ¿Cómo podría resistirse?

El recuperado "Caminito del Rey". Foto: EFE.
El recuperado "Caminito del Rey". Foto: EFE.

Con el estómago lleno, programamos el GPS para que nos lleve hasta el Caminito del Rey, un angosto paso de 3 km de longitud que discurre adherido a una de las paredes verticales de un desfiladero no apto para cardíacos. Desde luego, una aventura mucho más arriesgada que la que más tarde nos aguardará en Mijas donde, a lomos de uno de sus famosos burro-taxis, conseguiremos relajarnos frente a sus pintorescas vistas. Un cuadro natural que puede animarnos a disfrutar de la pintura de Picasso en su museo de la capital malagueña.

Siguiendo el rastro de las dos ruedas nos acercaremos a Jerez de la Frontera, para adquirir alguno de sus muchos amontillados y disfrutarlo, ya en Vejer de la Frontera, bajo las estelas que forman las aves sobre las marismas al atardecer. Y ahora, tiempo libre, que mañana nos espera un día duro imaginándonos los horrores que fue capaz de perpetrar el ser humano en la Galería de la Inquisición de Córdoba.

Una vez superado el susto, ¿por qué no endulzarse un poco la vida? Pues eso, detengámonos en Estepa para comprar algunos de sus delicados mantecados y si, por un casual, nos asalta el sentimiento de culpa por el despliegue culinario, un poco de ejercicio recorriendo los enterramientos calcolíticos de Gandul, en Alcalá de Guadaíra, seguro que consigue aliviarnos.

Durante nuestra última jornada por tierras andaluzas, nos perderemos en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, en la provincia de Jaén. Sin olvidarnos, por supuesto, de catar alguno de sus aceites de oliva en cualquiera de las muchas almazaras y cooperativas de la zona. De allí, saltaremos a La Puebla de Don Fadrique, en tierras granadinas, para dejarnos seducir por sus pinturas rupestres que, impasibles al paso del tiempo, nos conducirán hasta el Balenario de Lanjarón. Allí podremos rematar el día, por ejemplo, saboreando productos típicos de la zona como los espárragos de Huétor-Tájar o la Chirimoya de la Costa Tropical.

La costa levantina

Accedemos a la costa levantina vía Murcia, donde no nos podemos privar de un buen guiso con arroz de Calasparra acompañado de alguno de sus mejores vinos de Jumilla o Yecla; también nos espera el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, donde las protagonistas absolutas son las monedas de oro y plata expoliadas en 2007 por la empresa norteamericana Odyssey de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.

Monedas del tesoro de la fragata "Nuestra señora de las Mercedes". Foto: Ayuntamiento de Cartagena.
Monedas del tesoro de la fragata "Nuestra señora de las Mercedes". Foto: Ayuntamiento de Cartagena.

No esperan en la siguiente etapa tierras alicantinas, cuna de los insustituibles turrones de Jijona y Alicante y donde pueden degustarse durante todo el año. Un ingrediente este que el genial Quique Dacosta sabe aprovechar muy bien para elaborar sus flores de almendro en su restaurante de Denia. Una pausa para descubrir el sabor de los kakis de la Ribera del Xúquer y de nuevo en ruta para admirar la impresionante arquitectura de la Ciudad de las Artes de Valencia o reposar junto al Parque Natural de la Albufera antes de dejarnos caer por cualquiera de los seis restaurantes con estrella Michelin de la provincia.

Abandonamos Levante saludando a las alcachofas de Benicarló, que la cocina árabe maridaba ya con cítricos como los que podemos ver en el Museo de la Naranja de Burriana, un auténtico tributo a la historia de esta fruta desde el siglo XVIII.

Alta montaña pirenaica

Esta etapa será breve pero intensa. Desde Andorra la Vella, bajo la atenta mirada de edificios románicos nos uniremos a los senderistas, alpinistas y otros deportistas que suben y bajan a diario las montañas pirenaicas. Si no disponemos de un equipamiento adecuado, lo mejor será pasear por las calles de la capital andorrana y elegir toda la indumentaria necesaria en alguna de las muchas tiendas que hacen del enclave un auténtico destino de compras (y de relax, en alguno de sus reputados balnearios).

El Ebro, navegando a favor de la corriente

Dejamos al norte los tonos verdes del Pirineo para comenzar a movernos por las áridas tierras de Calatayud, ciudad zaragozana que aún nos muestra orgullosa cómo era la vida de sus antiguos moradores a través del yacimiento romano de Bílbilis. No muy lejos de allí, en Tarazona, también podremos rendir nuestro particular homenaje a Paco Martínez Soria, uno de los actores más emblemáticos del cine español, a la vez que recorremos las salas de su museo con alguna de las coplillas más emblemáticas de Raquel Meller -que también tiene museo en la localidad- rondándonos la cabeza.

 

Hotel Marqués del Riscal en Elciego (Alava). EFE/ABEL ALONSO.
Hotel Marqués del Riscal en Elciego (Alava). EFE/ABEL ALONSO. 

Para terminar el día, ¿qué tal un buen txacolí de Álava con un buen queso de Idiazábal? ¿O un homenaje en el restaurante que Marqués de Riscal tiene en Elciego? Sí, somos conscientes de que nos separan 132 km, pero ¡recuerda que estamos siguiendo el recorrido de La Vuelta Ciclista!

Por la cornisa cantábrica

El puerto de Luarca. Foto: EFE.
El puerto de Luarca. Foto: EFE.

Volvemos de nuevo al verde del norte, aunque esta vez al de las tierras cántabras. Allí degustaremos alguno de los menús marineros que ofrece El Serbal en la capital santanderina. ¡Que no falten las anchoas!

Tras la sobremesa, podemos elegir entre admirar la arquitectura del palacio de Sobrellano, en Comillas, o relajarnos asombrados ante los acantilados del Parque Natural de Oyambre. O bien podemos volver la vista al interior y recorrer la ruta del Cares, ya en Asturias, y saborear su sidra y sus fabes más tradicionales.

¿Cansado solo de pensarlo? Pues a la cama, que mañana nos vamos al puerto de Luarca a disfrutar del pescado fresco de sus restaurantes y a contemplar el tejo milenario de Quirós.

 

Las llanuras castellanas

Nos sumergimos de lleno en las eternas llanuras castellanas. En Burgos, la estatua del Cid, quizás el personaje más ilustre de la provincia, nos aguarda para señalar con su lanza el camino hacia los mejores lechazos y tintos de Ribera del Duero de la ciudad. Unos productos tan típicos de Burgos como de Riaza, aunque en esta última localidad optaremos por tomar el aperitivo con un buen plato de chorizo de Cantimpalos y una copita de Rueda bajo la sombra de las hayas de la Pedrosa o de los robles de Hontanares.

Sin dudarlo, será un merecido descanso antes de encaminarnos a Medina del Campo, en Valladolid, para visitar el imponente castillo de la Mota y terminar comiendo en Sardón de Duero. Allí podremos poner a prueba a los cocineros de su restaurante más representativo, el Refectorio, para ver qué son capaces de hacer con la lenteja pardina de Tierra de Campos.

Vistas de la ciudad de Ávila, de donde parte la Ruta Teresiana. EFE/Raúl Sanchidrián.
Vistas de la ciudad de Ávila, de donde parte la Ruta Teresiana. EFE/Raúl Sanchidrián. 

De camino a Madrid, bordeamos las murallas de Ávila y penetramos en su casco histórico. ¿Aceptas una apuesta? A ver cuánto tardas en encontrar algún local donde te sirvan unas sabrosas judías del Barco de Ávila, de primero, y un suculento filetón de carne de Ávila, de segundo. Ya verás lo fácil que resulta. ¡No te olvides de otear dentro de sus palacios para encontrarlo!

Entrada triunfal a la capital

Nos colamos en la Comunidad de Madrid por la carretera que conecta Ávila con San Lorenzo de El Escorial. Sin necesidad de entrar al núcleo urbano, es posible contemplar su bella estampa desde la silla de Felipe II, una enorme roca desde donde supuestamente el monarca controlaba el avance de las obras de su monasterio.

Sin entretenernos mucho nos deslizamos por la Sierra de Guadarrama hasta la localidad de Cercedilla, donde la calzada romana que aún conserva algún día la llegó a conectar con Alcalá de Henares, nuestra próxima parada.

La ciudad que vio nacer a Cervantes todavía mantiene viva la casa natal del autor, hoy día convertida en un museo  que recrea, a través de sus estancias, las costumbres, gustos y quehaceres cotidianos de los siglos XVI y XVII.

David Muñoz, chef de DiverXo, tras lograr su tercera estrella. Foto: EFE/ J. Guillén.
David Muñoz, chef de DiverXo, tras lograr su tercera estrella. Foto: EFE/ J. Guillén. 

En la última etapa de la Vuelta, haya ganado uno u otro ciclista, nosotros lo celebraremos en Madrid dándonos un homenaje en DiverXO , único restaurante con tres estrellas Michelin de la región. Fin del viaje. Ahora, a trabajar.

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