Es una materia prima que sigue viéndose como subproducto por el ganadero y con una escasa industria transformadora que apueste por darle valor añadido dentro del país
La lana no supera su imagen de subproducto en España y sigue anclada a una visión de materia prima "low cost", que ni motiva al ganadero para mejorar su calidad ni incentiva el florecimiento de una industria nacional que apueste por transformarla y revalorizarla.
Aunque en las últimas décadas haya retrocedido posiciones en el mundo textil en favor de otras fibras como las sintéticas, la lana sigue siendo un producto de interés para el mundo de la moda que, sin embargo, interesa poco a nivel español y europeo.
Depreciada desde el propio esquileo
Daniel Carrillo gestiona un grupo de seis esquiladores en la comarca pacense de La Serena y es un ejemplo de las pequeñas cuadrillas locales que atienden peticiones para quitar la lana de ovejas de ganaderías pequeñas y medianas.
Es un modelo que contrasta con el que ofrecen desde hace años cuadrillas más grandes integradas en su mayoría por esquiladores llegados desde fuera del país (principalmente uruguayos) que son contratados, ya en octubre, por empresarios para ofrecer sus servicios a ganaderías más extensas.
Carillo asegura que cuadrillas como la suya están cobrando la esquila de una oveja merina a 1,70-1,85 euros para hacer frente también a gastos de gasoil, transporte y comida; frente a los 0,75-0,80 euros que se llevan los esquiladores de las grandes cuadrillas y que, según mantiene, no tienen que afrontar esos costes al asumirlos normalmente el empresario.
Es algo que "está tirando a la baja el precio" del esquileo "desde hace 15 años" y deprecia, a su vez, el valor de la lana ya desde el origen, según se queja.
Además, las pequeñas cuadrillas tienen otro "hándicap" y es su dificultad para pelar más de un número concreto de ovejas cada día.

Todo ello, unido a que es un trabajo "duro y sucio" y que cada vez cuenta con campañas más cortas (40-50 días) está haciendo que el número de esquiladores nacionales siga descendido.
No obstante, hace un llamamiento a que las personas se animen a meterse en el mundo del esquileo, pide a las administraciones que fomenten cursos de formación y recuerda que, a pesar de esa pérdida de valor del esquileo, un pelador se puede sacar de media unos 200 euros/brutos cada día.
Un desconocimiento "enorme" de la lana
Marco Antonio Calderón es administrador en la empresa de compraventa de lana Iberwool Spain quien ha indicado que el "principal problema" de la lana es "el desconocimiento enorme" que hay sobre ella.
En un reciente taller sobre lana celebrado en Córdoba, ha asegurado que esa falta de información existe "desde el propio sector ganadero, que ha estado más centrado en producir (...) los mejores corderos del mundo pero ha abandonado la lana".
Por ello, España se enfrenta a un "problema de calidad de la lana" porque ofrece al mercado "lo que produce pero no lo que demanda" frente a otras zonas del mundo que se "dedican a producir lana y no tanto carne".
A todo ello se suma el proceso de "desindustrialización y deslocalización" de la industria textil europea, que "nos la hemos cargado porque era más barato irse a producir" a otras zonas del mundo como "China, Indonesia o Taiwán".
Por lo tanto el futuro pasaría, según este experto, por apostar por lana de más calidad, la reindustrialización europea en este sector y por producciones que cuenten con certificados de responsabilidad y bienestar animal.
En busca del valor añadido
España produjo en 2023 un total de 20.745 toneladas de lana de las que una mayoría -el 70 %- se destinó a exportación, es decir, más de 14.000 toneladas fueron al exterior y, además, 8.000 toneladas se vendieron en bruto, sin añadirle valor transformador.
A pesar de todo, hay iniciativas empresariales que están intentando devolver a la lana el valor añadido que verdaderamente tuvo en el pasado y dejar de verlo como un subproducto ganadero.
Una de esas iniciativas con nombre propio es la empresa conquense Wooldreamers que gestiona todo el proceso productivo: desde el campo, al esquilado, el clasificado, lavado e hilado, incluyendo venta a través de Internet.
Su impulsor, Ramón Cobo, creó este proyecto hace cinco años para retomar el testigo de la empresa lanera familiar y, de paso, potenciar más su valor.
Mantiene que la lana tiene un valor "inmenso", siendo la "mejor fibra ecodiseñada del mercado" y con un potencial ecológico "inigualable".
Para Cobo "es tiempo de unirse", ver "cómo mejorar" su mercado para hacer frente al espacio que han ocupado las fibras sintéticas y ponerlo en valor porque "no hay ningún otro país en el mundo que tenga un vínculo tan cultural con la lana".









