La Patagonia de Aysén, en el sur de Chile, arranca la temporada de verano con los encantos naturales de un camino de 1.240 kilómetros que se recorren por la turística Carretera Austral, a través de la cual pueden observarse espectaculares paisajes ilustrados por bosques, montañas y hielo de la región.
La Carretera Austral abre caminos para las bellezas de la parte norte de La Patagonia, abarcando desde el distrito de Puerto Montt hasta Villa O'Higgins, donde desiertos, pinos y trozos de hielo se funden en un ecosistema sorprendente, propicio para la "desconexión" que muchos quieren hacer del agitado mundo cotidiano urbano.
El municipio central de la región, Coyhaique, es la primera parada de la ruta hasta el Parque Queulat, una de las áreas naturales menos alteradas de Chile y que alberga en su interior cascadas, ríos y vegetación donde se esconde el 'Bosque Encantado', el 'tesoro verde' localizado en Aysén.
El bosque recibió el nombre de 'encantado' por ser la entrada para una ruta de unas cinco horas repleta de líquenes, musgos y vegetación rastrera, como los 'coigüe', 'tepas' y 'nalcas', raras en clima frío, pero presentes en esta región patagónica.
La gran sorpresa y atracción del parque es que la ruta por el bosque lleva a los turistas al encuentro con el "agua más pura del mundo", como dijo a Efe el guía turístico Claudio Morales.

De acuerdo con Morales, el parque recibe 20.000 visitas por año y representa la historia del 'descubrimiento turístico' de Chile, cuando en 1875 el capitán inglés Enrique Simpson descubrió el pico nevado que, hoy, sigue siendo la casa del cóndor, símbolo de la naturaleza chilena y andina.
Morales destaca que el lugar guarda una "magia exclusiva de la región chilena", donde es posible explorar el turismo de aventura y montañismo tanto en el inverno como en el verano, modalidades que crecieron en los últimos quince anos.
Según el guía, la sensación de "cruzar internamente" la cordillera andina atrae, especialmente en mayor número, a brasileños, argentinos, estadounidensse y alemanes durante el verano entre noviembre y marzo.
Además de los vecinos latinoamericanos, los alemanes están presentes en la región también porque colonizaron el pequeño poblado de Puyuhuapi, a 100 kilómetros del Parque Nacional, donde es posible poder ver trazos germánicos en la arquitectura de las casas de madera.

Esas raíces también están en la 'Hopperdietzel', cerveza no filtrada fruto de la tradición de las pocas familias alemanas que viven en el lugar desde hace 45 años.
Los turistas también se pueden deleitar con el salmón fresco, cultivado por pequeños productores, y con el sabor exótico del calafate, la fruta morada y de gusto "intenso" a la cual los nativos mezclan con el 'pisco sour', una bebida tradicional de Chile. Otro sabor regional que "condimenta" el paseo es el "merken", un aliño molido y tostado que da el aroma de todos los platos de La Patagonia chilena.
Entre las bellezas naturales y sabores chilenos, la propuesta turística de Puyuhuapi es la "desconexión" de sus visitantes y uno de los hospedajes apuesta por eso: La Puyuhuapi Lodge & Spa. Se trata del único spa de lujo en la región y que fue reformado para dar prioridad a una atención 'vip' para un máximo de sesenta personas.
El spa queda entre los "fiordos australes" -encuentro de las aguas del río con las del mar rodeados por selvas autóctonas-, por lo que ofrecen un contacto directo con termas naturales formadas por aguas vulcánicas con una temperatura que oscila entre 25 y 50 grados centígrados.
Todos los cuartos del spa fueron construidos con vistas a la cordillera andina, por lo que el hecho de despertarse con el "paisaje al sur del silencio", es un "relajante", señaló la responsable comercial del espacio, Claudia Aguirre.
"Puyuhuapi es un secreto chileno que necesitamos divulgar y mostrar para que los turistas vean que vale la pena visitarlo, incluso en inverno", evaluó Aguirre, quien define la villa como una de las "joyas" chilenas por tener un certificado de desarrollo sostenible y el compromiso de integrar a sus 500 habitantes con los visitantes.
Ese escenario mágico de naturaleza única fue catalogado ya como la 'suiza latina', por su paisaje de hielo con bosques.






