La Bóveda Global de Svalbard (Noruega), el mayor banco de semillas del mundo, ha recibido por primera vez semillas de olivo, lo que supone un "hito histórico" para su conservación genética gracias a la colaboración de distintas organizaciones y centros de investigación.E
Así lo ha destacado este viernes el Consejo Oleícola Internacional (COI), cuyo director ejecutivo, Jaimo Lillo, que viajó a Svalbard para depositar las semillas de olivo.
La entrega se realizó el pasado miércoles en medio de condiciones climáticas adversas, lo que impidió a la delegación desplazarse al completo.
Finalmente Lillo participó en un acto simbólico durante la tarde del jueves junto al secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, Kent Nnadozie.
El COI ha destacado en un comunicado que se trata de un "avance importante en la protección del patrimonio genético mundial del olivo porque esta especie emblemática de la cuenca mediterránea —que ya se cultiva en los cinco continentes— no es ajena a los grandes desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la aparición de nuevas plagas y enfermedades".
La historia detrás del proyecto
La iniciativa fue impulsada en el marco del proyecto europeo Horizonte 2020 Gen4Olive y promovida después por el COI, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (MAPA).
Además, han colaborado las universidades de Córdoba y Granada, y el Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Las semillas depositadas son "una garantía para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de un producto tan extraordinario como el aceite de oliva", ha señalado Lillo.
Para Nnadozie, la protección de la diversidad agrícola exige un compromiso a largo plazo y la inversión continua en el Tratado Internacional y en sus alianzas mundiales.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha afirmado que en Svalbard, también conocido como el arca de Noé de las semillas, entran por primera vez las semillas del olivo, "uno de los grandes tesoros de la agricultura" española y "ejemplo milenario de sabiduría, conocimiento y adaptación".
El proceso ha requerido un trabajo científico riguroso que incluye la recolección de frutos, su procesamiento, su análisis de viabilidad y su conservación en condiciones controladas, siguiendo los protocolos internacionales.
Las semillas proceden de árboles de polinización libre de la colección del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de Córdoba, que alberga más de 700 variedades originarias de países miembros del COI, como Albania, Argelia, Chipre, Croacia, España, Francia, Grecia, Italia, Marruecos, Portugal, Siria, Túnez y Turquía.
También se han incluido semillas de ejemplares silvestres (acebuches) de distintas poblaciones naturales de la península Ibérica y Canarias recolectadas por la Universidad de Granada.
Aparte de los lotes enviados a Svalbard en sobres herméticos con la información detallada, se conserva uno en España a 18 grados centígrados bajo cero, en las mismas condiciones que en la Cúpula del Ártico.
"Las copias de seguridad que conservamos nos permiten comprobar cada diez años que el lote del material se mantiene en buen estado. Si con el paso de mucho tiempo las semillas fueran perdiendo viabilidad, podríamos sustituirlas", ha explicado el director del CRF, Luis Guasch.





