El sector de las palmípedas grasas, que engloba a las granjas de pato en España, han reducido hasta un 25 % el censo de estos animales para adaptarse al confinamiento decretado por la gripe aviar.
Lo ha explicado a Efeagro el presidente de la interprofesional Interpalm, Enrique de Prado, quien ha explicado que esa reducción ha sido de forma progresiva, con menor entrada de patos en granja en los últimos meses, en previsión de que algo así podía ocurrir por la evolución de la gripe aviar en 2025.
Además, ha detallado que la cabaña se reduce para evitar altas densidades dentro de las naves porque es un espacio más pequeño que las zonas al aire libre de las que gozan normalmente en este tipo de ganadería.
De Prado ha mostrado su comprensión hacia esta medida de confinamiento total de todas las aves criadas al aire libre dada la situación actual de circulación del virus pero cree que la Administración debería optar por nuevas estrategias para hacer frente a la "sistemática" presencia de este virus en los últimos años y que "no normalicen" esta situación.
Es en ese sentido, ha animado a las autoridades a que "reflexionen sobre los métodos de prevención" y se decanten en el futuro por la vacunación o por otras medias de bioseguridad que eviten, en lo posible, dichos confinamientos porque terminan afectando incluso a la calidad del producto y conlleva mayores costes de producción, según ha expuesto.

Ninguna granja de patos ha sido afectada por alguno de los 14 focos de gripe aviar en granja detectados este año en España, según ha apuntado.
El país produce cerca de un millón de patos al año para elaborar "foie" y otros derivados mientras las explotaciones se localizan, por este orden, en Navarra, Aragón, Castilla y León, Cataluña y País Vasco.






