Consagrado por ser el restaurante más antiguo del mundo según el libro Guinnes de los Récords, abierto en 1.725, Botín se propone así conquistar a los turistas que visitan Madrid, que representan un 50 % de su clientela.
Según uno de los propietarios de Botín, Carlos González, esta es una forma «bonita y cómoda de conocer Madrid», que demuestra que tradición y modernidad van de la mano.
Por segundo año consecutivo el Grupo Botín cuenta con un expositor propio en Fitur y en esta ocasión, incluso con una reconstrucción de un rincón de su sala y una colección de maquetas del arquitecto argentino Hernán Buljevich, que recrean algunas de las áreas del restaurante y de su cocina de asados y carbón.
La cocina clásica de Botín, retratada por una larga lista de escritores en sus novelas, desde «Fiesta» de Ernest Hemingway, a «El tiempo entre costuras», de María Dueñas, se alía con la tecnología de los ordenadores y los motores del «segway», inventado en diciembre de 2001 por Dean Kamen.









