Otoño en el Jardín Botánico. EFE/Óscar Moreno.

Otoño en el Jardín Botánico. EFE/Óscar Moreno.

PARQUES

Rincones secretos de Madrid

Publicado por: CARMEN DE ÁGUEDA 4 de noviembre de 2013

Para los enamorados, para los que pasean en familia, para los que buscan la tranquilidad, para los que quieren perderse en el encanto del otoño, para todos, para ti... en Madrid habitan un sinfín de rincones y jardines que, de tan desconocidos, son casi secretos y te harán sentir que están hechos a la medida de tu nostalgia.

Tan poco frecuentados que puedes sentirlos como propios. Los rincones más desconocidos y recoletos de los jardines de Madrid aguardan al visitante para desplegar sus encantos y convencerle para que vuelva. Y para que vuelvas, o para que vayas por primera vez, te dejamos una pequeña selección de rincones madrileños por descubrir. ¿Cuál es tu favorito?

Parque de El Capricho

Empezamos este recorrido por el Parque de El Capricho, situado en Alameda de Osuna, es uno de los mejores ejemplos de la capital de comunión entre arte y naturaleza. A la finca, que alberga el jardín desde 1784,  se accede por una plaza circular que en su momento albergó corridas de toros y que da paso al llamado Paseo de los Duelistas, con dos esculturas situadas a la misma distancia de dos personas que se baten en duelo. La Plaza de los Emperadores, con los bustos de una docena de emperadores romanos, da paso a los jardines anteriores al palacio. Tres tipos de jardines clásicos se suceden en esta zona: el parterre o jardín francés, el paisajista inglés y el giardino italiano. Todo un despliegue de arte y buen gusto que puede ser disfrutado por madrileños y turistas los fines de semana y días festivos.

Cerezos japoneses en Madrid. EFE/Ángel Díaz.
Cerezos japoneses en Madrid. EFE/Ángel Díaz.

Jardín del Príncipe de Anglona

En el centro de Madrid, en una esquina de la plaza de la Paja, emerge este capricho vegetal, uno de los últimos vestigios del antiguo urbanismo de la ciudad. Abierto hoy al público, este jardín del siglo XVIII guardaba hasta el pasado siglo huertas, plazuelas y parques antes de llegar al caserío que le da nombre.

Huerto de las monjas

La atmósfera del Madrid enclaustrado del Siglo de Oro se recrea en este jardín al que se accede por la calle Sacramento tras atravesar un pasaje bajo modernos edificios. La tierra que un día sirvió para el cultivo de hortalizas, es hoy un encantador jardín que estuvo circundado por los muros de un convento hasta 1972.

El cementerio de San Sebastián

Allí reposaron los restos de Lope de Vega y allí, en plena calle Huertas, estuvo ubicado el antiguo cementerio de la Iglesia de San Sebastián. Desde 1889 una floristería ocupa el lugar de este antiguo cementerio. Las flores han tomado el relevo de las lápidas, pero los cipreses y el olivo que allí permanecen siguen invitando a reflexionar sobre la fugacidad de la vida cada vez que se visita esta floristería mencionada por Benito Pérez Galdós en su novela Misericordia.

Claustro de El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

El Jardín del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía fue durante mucho tiempo el patio del Hospital de San Carlos. Sabatini firmó el diseño de este paraje que fue creado entre 1750 y 1776 como un oasis aislado del ruido, rodeado de obras de arte y poblado de frondosos árboles que, junto al rumor de las fuentes, aseguraban la pronta recuperación de los enfermos ingresados en el hospital. Un lugar de leyenda que, según cuentan, aún es circundado por los fantasmas de las monjas que vivían en el antiguo hospital.

Jardines del Museo Sorolla

En otro museo, en este caso, en el dedicado a la figura de Joaquín Sorolla, encontramos otro de esos rincones que invitan a desconectar de la rutina sin salir de la ciudad. El propio pintor diseñó y dirigió la plantación de los jardines de su casa, un trabajo del que el propio museo se hace eco a través de los bocetos y dibujos realizados por el artista. El jardín está dividido en tres espacios, diferenciados por escalones y columnas. La inspiración para el primer jardín fue el Laberinto de los Reales Alcázares de Sevilla, del que se tomó la fuente, elemento central de este rincón.

Elementos de jardinería italiana y el Jardín de la Ría del Generalife son la base del segundo jardín que precedió en el tiempo al diseño del tercero, con dos elementos enfrentados tan dispares como una pérgola de origen italiano y una alberca sevillana.
Jardín tropical de Atocha. EFE/ Pilar González.
Jardín tropical de Atocha. EFE/ Pilar González.

Jardín tropical de la Estación de Atocha

El frío no es excusa para visitar este pintoresco jardín enmarcado por el hierro y el cristal que conforman la estructura de la estación de Atocha. Con la llegada del AVE se abrió este espacio con plantas de más de 260 especies que poco a poco se han convertido en el hogar de centenares de peces y tortugas.

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