Repensar cómo interrogar a la Inteligencia Artificial antes de teclear de forma impulsiva teniendo en cuenta aspectos como no hacer preguntas abiertas, sino dirigidas para que esta tecnología rebusque solo entre fuentes fiables, es clave si se usa para dudas sobre seguridad alimentaria.
Se trata de evitar caer en consejos inadecuados que conlleven conductas arriesgadas para la salud en verano, una época especialmente sensible para asuntos de seguridad alimentaria y en la que se incrementa el uso ocioso del teléfono móvil.
El catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba (UCO), Antonio Valero, pone el foco en este asunto tras constatar que el uso de la IA es ya común entre los usuarios a la hora de preguntar dudas sobre seguridad alimentaria.
Valero incide en la importancia de pedir a la IA que resuelva la duda haciendo una síntesis cuya información proceda solo de webs pertenecientes a fuentes «oficiales y verificadas».
Es conveniente, eso sí, que el usuario tenga un conocimiento previo de cuáles son esas fuentes fiables: en este caso, por ejemplo, cita la página de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) o la de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Se trata de que la IA obvie información de otras webs no contrastadas porque, como recuerda, esta tecnología tiende a entrenarse a partir de la información que encuentra en toda la Red.
Cuidado con preguntar cifras
Este experto insta a poner especial atención a las preguntas en las que se le reclaman cifras -como sucede cuando estima probabilidades o porcentajes- porque «puede inventarlos», según ha constatado en algunas de sus búsquedas de prueba.
En concreto, le preguntó qué volumen, del total de 2,5 billones de toneladas de alimentos desperdiciados en el mundo anualmente, se debe al desperdicio por alimentos con deterioro microbiológico.
La IA le aseguró que era «aproximadamente un billón de toneladas» pero este dato, como luego comprobó en fuentes oficiales, estaba «inventado», ya que «no se sabe con certeza qué proporción» se debe a dicho deterioro.

Para evitar caer en esto, el catedrático ve pertinente reclamar a la IA que diga la fuente concreta de la que obtiene el dato para, posteriormente, dirigirse a ella y verificar.
A su juicio, «vivimos en la inmediatez» y «es difícil» que el consumidor se pare a «repensar preguntas», pero a ser necesario.
El uso de una IA u otra también es un aspecto para tener en cuenta porque, mientras el conocido «Chatgpt» se «alimenta de toda la información» de Internet, hay otras herramientas como «Claude», que centra más sus búsquedas en fuentes académico-científicas.
No obstante, «Chatgpt» es «más rápido» que «Claude» a la hora de analizar información.
En todo caso, este experto no cree que se trate de prohibir el uso de la IA, ya que es una herramienta «muy potente y muy buena» para sintetizar información, pero hay que usarla «siempre» bajo verificación humana, «confiando en última instancia en las fuentes oficiales», usando también el «sentido común» y sin reemplazar «nunca» a los profesionales de la salud o la nutrición.
Análisis de la FAO
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) no es ajena a este debate y, de hecho, hace unos meses publicó un informe en el que se analiza el papel actual y el potencial futuro de la IA en la seguridad alimentaria.
El dossier expone que esta tecnología puede aportar «significativas» mejoras a la eficiencia y la capacidad predictiva de los sistemas de seguridad alimentaria.
Aparecen «desafíos» como los «sesgos» en los datos al tiempo que, como mantiene Valero, la «supervisión humana y la evaluación continua contribuyen a mantener la confianza en los sistemas de IA».
Finalmente, y por curiosidad, cabe preguntarle también a la IA si se puede confiar en ella en cuanto a las dudas sobre seguridad alimentaria para este verano y esta tecnología contesta lo siguiente:
«Sí, pero con una condición importante: úsala como una fuente de orientación general, no como la única autoridad cuando la situación implique un riesgo real para la salud».









