La soja ha conseguido dejar atrás su imagen de producto milenario asiático para convertirse en un artículo de consumo para todos; disponible en la mayoría de los lineales de supermercados, está presente en numerosos alimentos para todo tipo de consumidores, más allá de los veganos o vegetarianos.
"Lo que en un principio podía ser un alimento concebido para una alimentación vegana o vegetariana se ha convertido en un producto muy popular entre los consumidores", ha explicado a Efeagro la directora de Nutrición y Salud de Pascual, Elena Garea.
La soja es un alimento "milenario" que es consumido por la población asiática desde hace "muchos años", pero también es una legumbre "como lo pueden ser los garbanzos y los guisantes", ha apuntado la experta.
De la tienda especializada al 'súper'
En general, "los alimentos que proceden de otras culturas muy diferentes a la nuestras tienen mucha dificultad de encaje por un tema de sabor o por un tema de uso en la cocina y en la gastronomía", ha explicado Garea.
Por ello, en un primer momento, la evolución de este producto ha estado marcada por la su condición de alimento arcaico.
No obstante, su recorrido en la distribución española dio los primeros pasos en los establecimientos especializados, uno de los espacios en los que los consumidores podían encontrarla al inicio de su popularización.
La venta de soja en estos establecimientos era "menos accesible", ha precisado la experta, por lo que su salida a un mercado más grande "ha permitido desarrollar mucho más la categoría" y "estudiar al consumidor desde más perspectivas".
Con ello, se ha conseguido "adaptar la gama a los diferentes gustos de los ciudadanos" y ver las necesidades que tiene cada grupo de población.
El perfil del consumidor
Las bebidas vegetales son uno de los productos en los que más se puede encontrar este legumbre y se ha popularizado entre todos los tipos de dietas.

En este caso, el perfil de consumidor que opta por bebidas vegetales de soja es un consumidor adulto, de entre unos 30 y 50 años, tanto hombre como mujer, y que "comparte una preocupación por unos hábitos de vida y alimenticios saludables", ha precisado.
Mitos: fertilidad, inflamación y transgénicos
Aunque su consumo ya está popularizado, la soja no está exenta de haber sido foco de los mitos: "Probablemente haya un componente generacional", ha afirmado la experta, pues la irrupción de un nuevo producto en el mercado suscita "muchas opiniones".
"Me preocupa mucho que se considere que la floja influye en la fertilidad de la mujer e, incluso, en la feminización del hombre", ha revelado Garea, ya que la soja/isoflavonas no afecta significativamente a los niveles de hormonas reproductivas.
También ha mencionado el hecho de que se asocie este alimento con la inflamación, algo que ha desmentido puesto que, al ser una legumbre, puede considerarse "interesante" en dietas antiinflamatorias por su contenido en fibra, grasas insaturadas y fitonutrientes.
Por último, frente al mito de que en España se produce soja transgénica, Garea ha insistido en que "está prohibido el cultivo de soja modificada genéticamente", asimismo, en caso de usar ingredientes modificados, la legislación obliga a declararlo en la etiqueta del producto para facilitar la elección del consumidor.






