El municipio de Valdeavellano de Tera en Soria ha recuperado una de sus procesiones para esta Semana Santa. El Viernes Santo será su día cumbre, para este municipio y para tantos otros enclaves del mundo rural que reviven en torno a estos días de celebración religiosa.
Desde hace ocho años no se habían realizado las procesiones del Viernes Santo y el Domingo de Ramos en este municipio -que dista a 30 kilómetros de la capital soriana- una tradición que ahora gracias al esfuerzo de unos vecinos se han querido recuperar. Para ello, necesitaban involucrar a la gente del pueblo, pues hay tres pasos para transportar por las calles del municipio, ha explicado a Efeagro la alcaldesa de Valdeavellano de Tera, Laura Prieto Arribas.
La regidora ha insistido en la implicación "especial" de sus vecinos -hay algo más de 200 censados según el INE- , que se han encargado de buscar voluntarios para llevar las imágenes, de limpiar las mismas y acondicionar la propia ermita en la que se estaba desarrollando una obra de restauración del tejado.
Por su parte, el Ayuntamiento ha hecho labores de promoción y divulgación a través de redes sociales y comunicaciones para informar de este hecho.
Y los habitantes del municipio, agrupados en la Asociación Cultural de Valdeavellano, han organizado actividades como un concurso de torrijas y otras como la presentación de un libro escrito por un vecino del pueblo, eso sí, coordinadas con las actividades religiosas "para que no coincidan en el tiempo", ha destacado Prieto.
Se buscan voluntarios
Víctor de Felipe es uno de los vecinos que se ha impulsado a su pueblo para que esta idea cogiera fuerza y se ha encargado desde hablar con el párroco de la ermita de la Soledad, Martín Zamora Borobio, hasta buscar voluntarios y organizar a los vecinos.
De Felipe ha puntualizado, que tras la muerte del párroco Delfín Hernández, que desarrollo su vocación en este municipio durante cuarenta años, no se celebraban las dos procesiones que había en Domingo de Ramos por la tarde y tampoco la del Viernes Santo por la noche, aunque sí se mantuvo la tercera procesión en Domingo de Resurrección.

Pero esta no fue la única causa, la falta de relevo generacional de los pueblos también tiene su efecto en el mantenimiento de estas tradiciones.
Y es que estas dos procesiones tiene una particularidad: hacen falta ocho hombres para llevar dos de los pasos, Eccehomo y el Cristo atado a la columna y ocho mujeres para llevar a la de la Virgen Dolorosa, pues es tradición que entre ellas se turnen, siendo necesarias solo cuatro para mantener la imagen en alto.
Un detalle que "al haber menos gente en los pueblos, era más difícil y a veces bueno, alguna mujer ha echado mano para coger al Cristo" - esta es la imagen que portan los hombres-.
De momento, ya cuentan con cuatro mujeres dispuestas para llevar el paso el próximo año, pero hombres solo hay uno, así que esperan conseguir tres hombres más para que la procesión se pueda hacer como antes, esto es, con la gente vestida con unas ropas particulares del municipio y delante de la ermita.
También el yerno de Víctor de Felipe y el mismo se han encargado de preparar y montar los pasos para su puesta en escena, ya que las imágenes están en el retablo de la ermita de la Soledad.
En definitiva, la gente esta "encantada, ha colaborado y ha sido una cosa sencilla", además de agradecerles que hayan recuperado sus procesiones.
Aunque como dice el dicho popular; en abril, aguas mil, esperan que la lluvia y el tiempo respete.
Los clásicos rurales en Semana Santa
El turismo rural sigue siendo una apuesta para los puentes largos y para unos viajeros que buscan tranquilidad, gastronomía y las raíces de un territorio que en parte ve amenazadas sus tradiciones por la falta de habitantes.
Pese a ello, muchas zonas del rural muestran ahora unos de sus mejores datos, como Canarias, cuya autonomía está en torno al 90 %, según los datos de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur).
Y los territorios clásicos mantienen su programación de Semana Santa, con sello de Interés Turístico Nacional e Internacional; como en Riogordo (Málaga) con su representación teatral de "El paso", también en Barbastro (Huesca) dónde prima el silencio de los cofrades y el estruendo de los instrumentos de percusión.
Sin olvidarla ya veterana tamborrada de Tobarra (Albacete) o las procesiones que se celebran desde el siglo XVI en Medina de Rioseco (Valldolid).






