Viñedos en Francia. Efeagro/Archivo

Puede perjudicar a los agricultores ecológicos

Víctimas de su éxito, las ayudas ambientales ponen el presupuesto francés de la PAC bajo presión

Publicado por: Efeagro/Euractiv/Hugo Struna 15 de noviembre de 2023
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La elección de Francia de abrir la principal ayuda medioambiental de la PAC, el ecorrégimen, al mayor número posible de agricultores, ha puesto al presupuesto francés bajo presión, lo que empuja al Gobierno a reducir los subsidios a los agricultores ecológicos.

La elección de Francia de abrir la principal ayuda medioambiental de la PAC, el ecorrégimen, al mayor número posible de agricultores, ha puesto al presupuesto francés bajo presión, lo que empuja al Gobierno a reducir los subsidios a los agricultores ecológicos.

Como novedad en la programación de 2023, el ecorrégimen pretende fomentar, mediante financiación condicionada, la aplicación de medidas favorables al medio ambiente. Por primera vez, el 25% del presupuesto del primer pilar de la PAC (pagos directos) premia las buenas prácticas.

Sin embargo, como los Estados miembros tienen un mayor margen de maniobra este año, cada uno puede decidir ajustar estos pagos como mejor le parezca. En Francia, los agricultores pueden acceder al ecorrégimen a través de tres vías diferentes: prácticas (diversificación de cultivos, etc.), “elementos favorables a la biodiversidad” (instalación de un seto, etc.) o la vía de la certificación (orgánica o alto valor ambiental), la siendo esta última la más rentable.

A diferencia de otros países europeos, como Alemania o Dinamarca, que son muy exigentes en cuanto a las condiciones de financiación, Francia ha optado por hacer que el ecorrégimen sea accesible al mayor número posible de agricultores. Según el Ministerio de Agricultura francés, el 90% de las explotaciones agrícolas francesas pudieron acceder a una de las tres vías en 2023.

Caída de ingresos

 

La otra cara de la moneda de esta masificación de las ayudas: el aumento del presupuesto. “En algunos países como Francia, las exigencias son demasiado grandes, la cuestión ahora es dónde encontrar el presupuesto para satisfacerlas”, señala Petr Lapka, jefe del Plan Estratégico Nacional francés (PSN) en la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, durante una mesa redonda organizada por Euractiv.

Para responder a esta presión presupuestaria, el Gobierno francés decidió a principios de octubre reducir, por decreto, los importes de los ecorregímenes. Para el de producción ecológica las ayudas pasan de 110 €/ha a 92 €/ha; para el de alto valor ambiental de 80€/ha a 62€/ha y para el nivel básico de 60€/ha a 45,50€.

Esta iniciativa fue rápidamente rechazada por la Confederación Campesina y la Federación Nacional de Agricultura Orgánica (FNAB), que critica al Estado por transformar el ecorrégimen en ayudas “para el mantenimiento de la agricultura química”, en lugar de ser “una renta ambiental que fomente la transición”.

Francia, sin embargo, mejoró el año pasado las ayudas ecológicas, por recomendación de la Comisión Europea (CE), para diferenciarlas de las ayudas HVE (alto valor ambiental, en sus siglas en francés), una etiqueta mucho menos exigente, inicialmente pagada al mismo nivel.

“Este movimiento yo-yo por la ayuda desestabiliza a los agricultores”, subraya el eurodiputado socialista Christophe Clergeau.

“La Comisión convenció a Francia de dar 30 euros (por hectárea) más a los agricultores orgánicos en el régimen ecológico, y allí el Gobierno francés les quita 20 euros, mientras que ya no hay ninguna ayuda específica para mantener lo orgánico. Es un escándalo que hay que denunciar”, continúa.

Relevancia ambiental

 

“El Ministerio de Agricultura debe ser transparente sobre las explotaciones y el número de hectáreas que han accedido a los tres niveles del régimen ecológico y evaluar rápidamente el impacto medioambiental de estas ayudas”, exige la Fnab en un comunicado.

Desde el inicio de la nueva PAC,, los investigadores del INRAE ​​​​publicaron un estudio que revela que todos los agricultores franceses accederían al nivel básico del régimen ecológico sin ningún cambio en la práctica, y más de un tercio al nivel superior.

Un agricultor vendimia uva moscatel en los viñedos de “Domaine de Rombeau” de Rivesaltes, (Francia).EFEAGRO/Guillaume Horcajuelo

Un informe alemán elaborado por la organización ecologista alemana NABU y el Grupo de Agricultura Rural (AbL) también llegó a la conclusión de que Francia está aprovechando las libertades que ofrece su Plan Estratégico Nacional (PEN) para reducir sus exigencias medioambientales respecto a la programación anterior.
“Es el PEN más laxo de Europa con los ecorregímenes”, afirma Christophe Clergeau. Según él, este mecanismo de pago por hectárea no ayuda lo suficiente a las pequeñas explotaciones y no tiene suficientemente en cuenta sus actividades.

“Algunos agricultores que se benefician del ecorrégimen ciertamente no han cambiado sus prácticas, pero esperemos a saber qué agricultores se benefician del sistema. Si son los agricultores ecológicos los que no cambian sus prácticas, eso nos conviene”, advierte Petr Lapka.

“Para alcanzar el nivel final del ecorrégimen, toda la finca debe convertirse en orgánica; Los agricultores también se benefician de ventajas fiscales”, añade. El funcionario de Bruselas pide considerar toda la arquitectura verde del PEN con las demás limitaciones y estímulos asociados o no al régimen ecológico.

Próximos cambios en la UE

 

Si no se espera que Francia modifique fundamentalmente su ecorrégimen el próximo año, un caso distinto es Alemania, que enfrenta dificultades contrarias a las de Francia. Ante la baja participación de los agricultores en el ecorrégimen, debido a requisitos excesivamente elevados, los estados federados (Länder) propusieron recientemente una revisión del PEN en 2024.

La Comisión todavía está esperando datos de cada Estado miembro para producir un primer informe anual sobre PEN y esquemas ecológicos. Luego se pueden sugerir ajustes o modificaciones adicionales según los resultados.

“Algunos Estados quieren reconsiderar sus ambiciones, como los Países Bajos y Alemania, mientras que en Francia y Luxemburgo los planes ecológicos están disfrutando de un gran éxito, lo que a cambio genera problemas presupuestarios. Se espera que el próximo año se produzcan cambios en el PEN”, concluye Petr Lapka.