En la UE ha avanzado de forma relevante desde comienzos de siglo, marcada por eventos como la crisis de las "vacas locas", si bien aún está a las puertas de abrirse a cambios
La alimentación en Europa es objeto de mucha legislación para garantizar la calidad, rentabilidad y seguridad de las producciones.
En la UE ha avanzado de forma relevante desde comienzos de siglo, marcada por eventos como la crisis de las "vacas locas", si bien aún está a las puertas de abrirse a cambios relevantes.
Éste es un repaso, de la mano del responsable de Asuntos Regulatorios del centro tecnológico Ainia, José María Ferrer, de la legislación en alimentación que está por venir y que debería materializarse en los próximos meses:
Los materiales en contacto con los alimentos
A nivel comunitario, una de las normativas más desconocidas y, a la vez curiosas, es la que pretende revisar qué materiales y cómo pueden estar en contacto con los alimentos porque abarca desde un simple envase a una cinta transportadora.
En 2004 la UE aprobó el reglamento-marco para 17 categorías de materiales, pero desde entonces se ha avanzado con "cuentagotas" y principalmente ha sido con el plástico.
La Comisión deberá precisar próximamente las medidas para evitar que haya "migraciones del material de envasado al alimento", es decir, para que no haya restos de plástico o cristal; o que un envase no altere las características organolépticas de un producto.
Son acciones para asegurar no solo la seguridad alimentaria sino también la calidad, precisa.
Etiquetado y alcohol
También Bruselas trabaja para ampliar la información que ofrecen las etiquetas de los alimentos y, de hecho, se está revisando la normativa en los que respecta al bienestar animal y a las bebidas alcohólicas.
La legislación actual sobre etiquetado deriva de otro reglamento marco de 2011 que sirve de punto de partida para desarrollar por áreas, una de ellas, y de impacto social, es la de información nutricional; dentro de ese cometido han visto la luz, a nivel privado, iniciativas de implantación voluntaria como el conocido Nutriscore, mientras Bruselas sigue estudiando cuál es el más idóneo.

Desde 2020, la UE busca un proyecto de reglamento sobre este asunto y está en otro "impasse" para cerrar un etiquetado frontal nutricional.
Pero hay más porque los legisladores también quieren mejorar el modo en que se traslada la información sobre la fecha de caducidad o de consumo preferente para que el consumidor lo comprenda mejor y sirva, de paso, en la reducción del desperdicio alimentario.
De hecho, ésta última área se resolverá antes que el de información nutricional, según este experto.
Son iniciativas europeas que "vienen de atrás" y el hecho de que haya habido ahora un cambio de Parlamento Europeo y un nuevo colegio de comisarios "por supuesto que no agiliza" e incluso podría afectar a algún planteamiento.
En el marco regulatorio nacional
A nivel nacional destaca la inminente aprobación de la ley contra el desperdicio alimentario, un problema cuyo día se celebra precisamente este domingo.
Ha acumulado un considerable retraso, en parte debido a que su tramitación parlamentaria decayó con la convocatoria de elecciones generales anticipadas para julio de 2023.
Está ya en fase de una intensa negociación parlamentaria (con unas 300 enmiendas presentadas) y su entrada en vigor está prevista para enero de 2025.
También a nivel nacional cobrará importancia una orden ministerial con una lista de frutas y hortalizas frescas que podrán comercializarse envasadas, sin cumplir con la obligación de dispensarse a granel recogida en el decreto sobre gestión de envases de 2022.
Surgió la necesidad de excepcionar las frutas y hortalizas que presentan un riesgo de deterioro o merma y el Ministerio sigue con la elaboración de la orden; de hecho, cerró a mediados de agosto una consulta pública para recabar información sobre qué alimentos deben gozar de esa excepción.
Pero la normativa que está por venir en este campo es amplia y, de hecho, también hay otras pendientes en áreas como las normas de calidad (para la miel y para los aceites vegetales) o sobre vitaminas y minerales añadidos a los alimentos.








