La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés) ha recomendado este lunes establecer límites a la presencia de cereulida en alimentos infantiles, ante las retiradas de lotes de productos tras la detección de esa toxina en países de la Unión Europea (UE), entre ellos España.
La EFSA, organismo científico con sede en Parma (Italia), ha publicado un análisis de los riesgos de la cereulida, respondiendo a una petición urgente de la Comisión Europea (CE) ante la sucesión de alertas en países comunitarios por la toxina, producida por la bacteria "Bactillus cereus".
El objetivo del informe es ayudar a los legisladores y gestores de las crisis en la UE, así como a la industria, para que sepan cuándo deben retirarse los productos del mercado de forma precautoria por la presencia de la cereulida.
El dictamen de la EFSA establece una "dosis de referencia aguda" de cereulida para niños que se sitúa en 0,014 microgramos por kilo de peso corporal; los científicos han tomado el vómito como el afecto adverso agudo para establecer esa referencia.

Además, comparando esa dosis con los valores de consumo, la EFSA ha concluido que las concentraciones de cereulida no deberían superar los 0,054 microgramos/litro para fórmula infantil o leche de fórmula (de inicio para lactantes) y los 0,1 microgramos/litro en el caso de la fórmula o leche "de continuación".
Este informe servirá a la CE para determinar si regula la presencia de cereulida en alimentos infantiles.
La cereulida puede provocar náuseas, dolor de estómago y vómitos y producir deshidratación en los niños; sus efectos negativos son "bajos o moderados" y dependen de la edad infantil, pero hay riesgos más graves para los recién nacidos o bebés menores de seis meses.
Como recomendación, la EFSA ha aconsejado que los niños que hayan consumido los alimentos con la fórmula de los lotes retirados y que tengan síntomas sean examinados por un médico y, si son graves, por departamentos sanitarios u hospitalarios de urgencias.






