El negocio de la comida a domicilio tiene en este 2023 su año de vuelta a la normalidad tras la pandemia y la reorganización del tablero del juego entre los diferentes operadores y su racionalización; de momento, caen un 3 % los pedidos, especialmente los telefónicos.
La portavoz en la consultora Circana del sector del servicio de comidas, Edurne Uranga, apunta que en lo que va de año, el "delivery" pierde un 3 % de pedidos, aunque evoluciona en positivo en gasto debido al incremento de los precios.
Así, hasta mayo, los españoles han gastado 10 % más en pedir comida a casa, si bien este presupuesto apenas ha supuesto el 7,5 % del total gasto en comer y beber fuera de casa.
El teléfono frente a la App
Los datos revelan que el "delivery tradicional", esto es, llamar directamente al establecimiento, ha vuelto a la tendencia negativa mostrada ya antes de la pandemia, que fue un "oasis" para este canal que aún supone el 43 % del total.
Sin embargo, en 2023 ha vuelto a su tendencia prepandemia y pierde un 6 % de visitas respecto a 2022.
Y, de esta forma, lastra un 3 % el total del volumen de la comida a domicilio, a pesar del crecimiento de los pedidos realizados a través de los agregadores, páginas webs y aplicaciones propias de los restaurantes.
También ganan visitas otros segmentos de consumo fuera del local como la recogida en el restaurante a pie ("take away") o en coche ("drive thru") que aumentan un 6 % las visitas y aglutinan ya el 29 % de las mismas.
En términos generales, según los datos de esta consultora que avalan todos los estudios y las patronales, el consumidor "no ha levantado el pie del acelerador" en 2023, con una recuperación de la restauración que se traduce en un 19 % más de gasto y muy centrada, en cualquier caso, en el consumo en sala, que aumenta a doble dígito.
Orden, nuevas normas en el sector y menos dinero el consumidor
El sector de la restauración en general y de los servicios de entrega en casa en particular no es ajeno a la subida de precios generalizada y a la reducción del presupuesto disponible por parte del consumidor.

El profesor del IESE José Luis Nueno en su trabajo sobre cómo están reaccionando los españoles ante la crisis del coste de la vida "Todo es terrible, pero yo estoy bien" reflexiona sobre que al tener un historial "relativamente corto" no hay datos comparables para predecir cómo va a reaccionar el "delivery" ante las presiones inflacionarias agudas.
Recuerda que en 2022 se produjeron fusiones, como la adquisición de Glovo por Hero, y una serie de fallos judiciales que establecieron el vínculo laboral con los repartidores, de manera que los jugadores "abandonaron mercados poco rentables y redujeron inversiones".
Fue un año malo para el sector, apunta, especialmente para los cotizados, que perdieron la mitad de su valor pero, ahora, en 2023, este entorno "tan negativo ha dado signos rápidos de cambio, a través de más racionalidad".
De hecho y según sus cálculos este año entrarán en rentabilidad dos de los tres competidores, Delivery Hero y Just Eat, mientras que Uber Eats ha captado la pérdida por Glovo.
El experto ve nubarrones para el sector como la permanencia de la inflación y otras dos fuerzas que pueden encarecer el servicio y hacerlo menos atractivo, como el salario mínimo que hay que pagar a los repartidores o el establecimiento de un pedido mínimo.
Queda por ver cómo termina el año pues, según los datos que analiza en su informe, en torno a la mitad de los consumidores ha situado la comida a domicilio como uno de los focos de los recortes de su gasto para ajustar su presupuesto a la inflación.









