Los complementos nutricionales y otros productos dietéticos están ganando presencia en los lineales del supermercado a medida que crece el consumo de adelgazantes como el Ozempic y las empresas buscan adaptarse a las nuevas demandas relacionadas con la salud y el bienestar personal.
Un reciente informe de la consultora Worldpanel by Numerator resaltaba que los consumidores de ese tipo de fármacos gastaban un 3,1 % menos en volumen de alimentación y bebidas en España, entre otros motivos porque toman medidas de control de peso.
En Estados Unidos, Circana ha calculado que allí los usuarios de los medicamentos GLP1 (análogos a la hormona que regula el apetito y los niveles de azúcar en sangre) representarán el 35 % de las ventas de alimentos y bebidas para 2030.
En general, son personas que buscan alimentos con más proteína, fibra y grasas saludables, frente a las menores compras de productos de alto contenido en carbohidratos y azúcar.
Dicho de otra forma, gastan más en frutas y verduras, huevos y aceite de oliva; y menos en alcohol, dulces y productos ultraprocesados.
Industria
Hay empresas de alimentación que están ofreciendo productos específicos y platos preparados en porciones más pequeñas y con un aporte superior de proteínas y vitaminas, según la patronal española de gran consumo Aecoc.
Fuentes de la multinacional Nestlé han explicado a Efeagro que fabrican complementos alimenticios de soporte para los pacientes que siguen la terapia con GLP1 frente a efectos adversos asociados como pérdida de masa muscular, estreñimiento y desequilibrios micronutricionales.

En ese ámbito se inscriben sus cápsulas de fibras prebióticas y polifenoles, vitaminas, hierro, calcio, magnesio y ácidos grasos saludables.
La compañía Gallo ha desarrollado su gama +Proteína para quienes buscan reforzar su ingesta proteica, incorporando proteína vegetal de guisante y aportando un 40 % más de proteína que la pasta convencional.
También ofrece productos enriquecidos en proteína, opciones ricas en fibra y alternativas 100 % de legumbres en respuesta a la creciente demanda de alimentos funcionales y saludables, han detallado fuentes de la empresa.
Distribución
Este tipo de productos ya no se encuentran solamente en las secciones de parafarmacia o tiendas especializadas, sino que van ganando espacio en los lineales de los supermercados, con cadenas que les dedican secciones, folletos específicos y hasta gamas de productos para freidoras de aire caliente.
El último anuario de Mercasa señala que más de un 70 % de los productos dietéticos se venden en las grandes cadenas de distribución en España, mientras que hay unos 200 supermercados especializados.
Lidl -por ejemplo- tiene su propio programa de mejora nutricional, que le ha permitido reducir un 20 % el contenido de sal y azúcar de su surtido, y apuesta por ofrecer al menos una alternativa de grano integral en todas las familias de productos relevantes para 2030.
Los complementos alimenticios son los principales productos de la industria dietética, donde la marca de distribución apenas supone un 10 % de las ventas en volumen.
Dicho sector facturó unos 2.100 millones de euros en 2025, el 7 % más que el año anterior, lo que muestra una tendencia al alza y una evolución del consumo de vitaminas a soluciones más específicas y de más valor añadido, según difundió esta semana la Asociación Española de Complementos Alimenticios (Afepadi).
Los canales de farmacia y parafarmacia siguen siendo los principales puntos de venta en España, el cuarto mercado de la Unión Europea que más ha crecido en el último lustro, por detrás de Italia, Alemania y Francia.
Según Afepadi, hasta un 80 % de los adultos españoles ha tomado complementos alimenticios en el último año, empujados por la búsqueda de un mayor bienestar y el interés en evitar problemas de salud.








