Templo en la ciudad de Jincheng, en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto

Templo en la ciudad de Jincheng, en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto

CHINA

Kinmen, joya oculta de Asia que homenajea su pasado histórico

Publicado por: Antonio Broto/EFE REPORTAJES 20 de octubre de 2017

La isla de Kinmen, administrada por Taiwán pero situada a solo 10 kilómetros del histórico rival de los taiwaneses, la República Popular China, es una curiosa herencia de la Guerra Fría, que posee una enorme belleza natural y unos vistosos pueblos que convierten el paraje en una joya oculta de Asia Oriental.

Tan cercana a la costa del gigante chino que apenas se puede distinguir en los mapas, Kinmen es una anomalía de la geografía y de la historia, una isla que pese a estar mucho más lejos de Taiwán que de China pudo ser defendida por el partido Kuomintang de Chiang Kai-shek tras la guerra civil (1945-49) y sigue siendo orgullosamente parte del territorio taiwanés, aunque hoy en día puede ser visitada por los turistas chinos y no oculta el interés de recibir cuantos más mejor.

"Los turistas chinos vienen aquí a relajarse, y son nuestros amigos", cuenta el dueño de un negocio de alquiler de bicicletas en Jincheng, la Ciudad Dorada, capital administrativa de la isla y con un nombre algo grandilocuente para una localidad de no más de 40.000 habitantes, aunque eso sí, repleta de templos multicolores.

Sufrió un intento de invasión

Desde que China y Taiwán comenzaron el acercamiento económico en la pasada década, es relativamente fácil viajar a Kinmen desde la vecina Xiamen, una de las principales ciudades costeras chinas, ya que entre ellas sólo hay diez kilómetros de mar, por lo que una embarcación las une cada media hora.

El contraste entre Xiamen -también situada en una pequeña isla- y Kinmen es espectacular: la primera es un territorio tomado por los rascacielos y la modernidad, poblado por casi dos millones de personas, mientras que Kinmen es principalmente rural, todavía está repleta de parques naturales, y tiene una población diez veces menor. Unas diferencias que reflejan el desarrollo chino al lado del más relajado carácter taiwanés.

Vista de unas casas tradicionales estilo Min en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto
Vista de unas casas tradicionales estilo Min en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto

Pero no hay demasiada relajación en la historia de Kinmen, conocida como Quemoy en el dialecto tradicional local (el mismo que se habla en Xiamen, a la que los locales llaman Amoy). Su proximidad a la costa china la convirtió en gran objetivo de las tropas comunistas de Mao Zedong, que el 25 de octubre de 1949, cuando la República Popular aún no tenía un mes de vida, intentó invadirla.

Los comunistas tenían un gran volumen de infantería, pero su Armada era apenas inexistente, por lo que la flota invasora la formaron barcos pesqueros inadecuadamente preparados que las tropas del Kuomintang repelieron con poca dificultad.

Fue una versión china de la invasión de la Bahía de Cochinos que EEUU intentó en Cuba, y decantó para siempre a Kinmen del lado taiwanés.

Cuchillos, museo y túneles

Ante la imposibilidad de una invasión, China decidió en años posteriores bombardear Kinmen con miles de proyectiles, y de aquellos bombardeos que azotaron la isla sobre todo en los años 50, y que causaron cientos de víctimas, queda hoy un peculiar recuerdo: en las ciudades de la isla el souvenir más preciado son cuchillos y navajas elaborados con el acero de los obuses que cayeron en ella, que los artesanos de la zona aprendieron a reconvertir.

Entrada de una cuchillería que utiliza acero de los obuses para hacer sus productos en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto
Entrada de una cuchillería que utiliza acero de los obuses para hacer sus productos en la isla de Kinmen. Foto: Antonio Broto

El maestro Wu es el más famoso cuchillero de la isla, y la fábrica de su familia en las afueras de Jincheng es uno de los principales atractivos de Kinmen, aunque dicen las malas lenguas que los proyectiles se acabaron hace ya tiempo y ahora la familia Wu utiliza acero de origen más mundano.

Los cuchillos no son el único recuerdo de la guerra que queda en Jincheng: la isla sigue teniendo muchas zonas militares de acceso restringido, y es fácil ver por sus calles o carreteras vehículos del Ejército o personal uniformado.

También hay museos, como uno muy atípico en una antigua casa de té -eufemismo con el que se referían a los burdeles para la soldadesca- en el que se rinde homenaje a las prostitutas que allí trabajaron para atender a los militares.

Otra opción es visitar los túneles subterráneos que utilizó Kinmen como refugios contra los bombardeos o para mover armamento y municiones de un lugar a otro sin que los espías chinos lo supieran.

El té Mao Zedong

Por último, un cementerio de mártires de la guerra civil, en el monte Taiwu, uno de los más altos de la isla, recuerda a miles de jóvenes que perdieron su vida en los años 40 y 50 luchando frente a los comunistas.

Cementerio de mártires en la isla de Kinmen, de la época de la Guerra Civil contra los comunistas. Foto: Antonio Broto
Cementerio de mártires en la isla de Kinmen, de la época de la Guerra Civil contra los comunistas. Foto: Antonio Broto

Los recuerdos bélicos de Kinmen se combinan con paisajes exóticos: el verde de sus parajes tropicales, y bellos pueblos con casas típicas de la arquitectura min, (la típica del sureste chino, tanto en la parte continental como en Taiwán) mezclados con edificios de aire colonial occidental. Una mezcla muy exótica y única en Asia Oriental.

Kinmen es la herencia de la complicada historia de China, pero intenta pasar página y, pese a que Taiwán y el régimen chino siguen separados y hoy en día sus relaciones están casi paralizadas por la llegada de los independentistas al poder en el Gobierno taiwanés, los kinmeneses están abiertos a los chinos del otro lado del mar.

Algunos establecimientos de su isla están decorados con las dos banderas rivales, la taiwanesa y la china, y hasta hay un pequeño bar en el pueblo de Shuitou, el más cercano al puerto, que oferta una bebida llamada té Mao Zedong, en honor al que durante décadas fue el enemigo máximo de los isleños.

¿Qué es en realidad? Té con leche, bebida muy popular en el sureste chino y en Taiwán, pero aderezado con un chorrito de licor de arroz, otro de los productos más famosos de Kinmen.

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