Beber cerveza hecha con pan sobrado y los envases para alargar la vida de la fruta son dos ejemplos de cómo la lucha contra el desperdicio alimentario forma parte ya de la hoja de ruta del sector alimentario, más allá de su día internacional alargado a una semana en las últimas ediciones.
Este 29 de septiembre se celebra el día establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una cita que la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) ha extendido a la Semana contra el desperdicio alimentario.
Según los datos de la ONU, los hogares y la restauración desperdician un 17 % de los alimentos producidos y aproximadamente el 13 % se pierden entre la cosecha y la venta minorista.
En España, un estudio realizado por la compañía Fazla estima que al año se desperdician aproximadamente 1,2 millones de toneladas de alimentos y bebidas, con lo que cada español tira a la basura de media 28,2 kilos/litros.
Con estas cifras y este contexto, las empresas del sector de la alimentación aprovechan estas fechas para poner en marcha actividades y acciones que van desde la sensibilización hasta la donación directa de alimentos y sacar pecho de lo conseguido.
Campañas y medidas contra el desperdicio
En general, las empresas del sector de la alimentación se han marcado como objetivo reducir la pérdida de alimentos a través de sus planes de sostenibilidad; por ejemplo, la compañía de supermercados DIA ha reducido en un 15 % sus cifras globales de desperdicio alimentario, respecto a 2021.Otras empresas como El Corte Inglés apuestan por la reducción del desperdicio alimentario a través de la donación, por ello, la compañía cedió el pasado año más de 4 millones de alimentos.
Además, la compañía se ha asociado con la empresa Cervezas Mica en un proyecto que lucha contra el desperdicio con la creación de una cerveza hecha del pan que sobra de los supermercados.
En la línea de la donación se sitúa el plan de Lidl, que ha anunciado que durante esta semana donará al Banco de Alimentos la recaudación de las ventas de su bolsa antidesperdicio, unos packs a la venta compuestos por frutas y verduras que no cumplen con los estándares estéticos, pero sí son aptas para su consumo.
Eroski también trabaja en la lucha contra el desperdicio alimentario con varias iniciativas con las que ha evitado el desperdicio de 11.000 toneladas de alimentos durante el primer semestres de 2023.
En el sector de la pastelería también ha recalado este objetivo, es el caso La Menorquina, que se ha unido con la empresa Phenix para reducir el desperdicio de excedentes de helado y "beneficiar" a comunidades y personas en situación de vulnerabilidad.

Pero más allá de las cadenas de supermercados, también han surgido empresas que su objetivo principal es reducir el despilfarro alimentario, es el caso de Bio2cat, una startup que reduce los envases de plástico de un solo uso, lo que permite prolongar la vida útil de productos como las frutas y hortalizas frescas.
Recomendaciones para el consumidor
Aparte del papel que juegan las empresas con sus medidas y políticas para combatir el desperdicio, los consumidores también tienen a su mano pequeños gestos y medidas con los que poder frenar la pérdida de alimentos que se pueden consumir.
Por ejemplo, una correcta comprensión del etiquetado supone un aliado en este objetivo ya que ayuda a identificar la duración del alimento para su consumo, por lo que es necesario discernir entre la fecha de caducidad y de consumo preferente.
Otro de los métodos que se han alzado como herramienta para luchar contra el desperdicio es la organización de las comidas, según ha explicado la empresa Beko, formas de cocina como el "batch cooking" ayudan a "aprovechar al máximo" los alimentos y a "evitar comprar más de lo necesario".






