El Producto Interior Bruto (PIB) de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca de España creció el 3,3 % en el primer trimestre de 2026 respecto al último trimestre de 2025, según los datos de la contabilidad nacional que este jueves ha confirmado el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El sector primario fue el sector que más ha crecido en el primer trimestre de 2026 en su variación intertrimestral, seguido del de servicios (0,8 %) y industria (0,3 %) y construcción (0,0 %).
En el primer trimestre de 2025 la evolución de la economía agraria fue del 6,3 %, un porcentaje que se sitúo en el -6,1 % en el segundo trimestre del año pasado, en el -0,3 % en el tercero y sin cambios (0,0 %) en el cuarto.
Variación interanual
El PIB agrario en el primer trimestre de 2026 ha caído el 3,3 % en su variación interanual.
Así, el PIB del sector primario a precios de mercado y ajustados de estacionalidad y calendario se situó en el primer trimestre de 2026 en 11.644 millones de euros, frente a los 11.567 millones relativos al último trimestre de 2025 o los 11.069 millones anotados en el primer trimestre del pasado ejercicio.

En cuanto al empleo, la actividad en la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, según la Contabilidad Nacional, tuvo en el primer trimestre de este año 716.900 ocupados, frente a los 704.100 registrados en el último trimestre de 2025 y los 680.100 correspondientes al primer trimestre de 2025.
PIB general
El INE ha confirmado que la economía española creció un 0,6 % en el primer trimestre del año, dos décimas menos que en los tres meses previos, frenada por la moderación del consumo de los hogares y la inversión empresarial, así como por la caída de las exportaciones.
La demanda nacional (consumo e inversión) aportó 0,5 puntos del crecimiento registrado en el primer trimestre, en tanto que la demanda exterior (exportaciones e importaciones) contribuyó con 0,1 puntos.
En el trimestre del estallido de la guerra en Irán, el aumento del consumo de los hogares se moderó tres décimas, hasta el 0,6 %, y el avance de la inversión empresarial se frenó cuatro décimas, al 0,5 %, en tanto que las exportaciones cayeron un 0,6 % y las importaciones se redujeron un 1 %, en línea con el menor dinamismo de la demanda interna.






