Con el inicio de la vendimia, las bodegas y fincas con viñedos exhiben todos sus atractivos para atraer turistas mostrando todo el proceso de elaboración desde la recolección de la uva, a su prensa, su primer "sangrado": el mosto y catas de vinos de otras añadas.
El mes de agosto da el pistoletazo de salida a la época de vendimia en España, que en algunos casos se dilata hasta octubre; las bodegas aprovechan estos días de actividad agrícola para incorporar experiencias de cara a que el viajero del vino viva todo lo que hay detrás de cada botella.
Y es que llega la temporada alta para el enoturismo; según el último informe de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) sitúa el mes de octubre como el favorito para realizar esta actividad, seguido de agosto y septiembre.
En 2023, un total de 2.977.115 personas visitaron bodegas y museos del vino asociados a las Rutas del Vino de España, un 18,2 % más respecto al año anterior, con un impacto económico superior a los 100 millones de euros en estos espacios, según Acevin.
Por ahora, el enoturismo tiene un cariz eminentemente nacional, pues son el 78,8 % del total de viajeros
Vendimia, pisa y disfruta
Solo, en grupos, en pareja, en familia e incluso con niños: acercarse a la vendimia se adapta a todas las particularidades de los viajeros.
En Bodegas Lozano, en Leza (Álava) se recorren los viñedos y las instalaciones para conocer de primera mano el trabajo del viticultor con la actividad "Vendimia, pisa y disfruta"; además, los niños pueden jugar a ser artistas y decorar su propia botella.

Tijeras en mano, guantes y sin olvidar el cesto, los "urbanitas" se disponen a vendimiar, para después trasladar la uva y pisarlas "como se hacía antiguamente", explica a Efeagro la responsable de enoturismo de Bodegas Lozano, Maialen Sánchez Dueñas.
Es entonces cuando los enoturistas pueden probar el fruto de su trabajo, el primer mosto de la uva, para continuar, de camino a la bodega.
Para realizar esta actividad cuentan con un "viñedo experimental", en el que cada hilera cuenta con una variedad diferente de uva, por lo que la experiencia es completa con una pedagógica cata.
Viticultura en el corazón de la Mancha
Una jornada en el campo de Cervantes es posible bajo el "Taller de la Vendimia", y concretamente en la Finca La Estacada en Tarancón (Cuenca), dónde han notado un aumento de visitantes y más gente interesada desde que inició la actividad hace seis años, explica el enólogo de la finca, David Moreno.
En primer lugar, se enseña, en una pequeña parcela con diversas podas, las partes de la vid y se coge una uva para explicar la piel y su componente; la pulpa, además de un "test" de maduración que consiste en catar la uva.
Tras esto, los visitantes se acercan a la bodega para ver la elaboración completa de un vino hasta las barricas, que culmina en una sala de catas con racimos de uva donde se explica técnicamente el seguimiento de maduración de la uva y cómo tratarlas y sus aspectos en el laboratorio.
Para terminar, se cata el mosto y un vino del año anterior que ya ha pasado por barrica.
La magia de vendimiar en el Penedés
Un sombrero de paja marca el inició de la visita "La magia de la vendimia" para dar un paseo por la Finca Nadal de la Boadella en el municipio de Torrelavit, en el Penedés (Barcelona).
Allí los enoturistas conocen las diferentes variedades que cultivan, especialmente las autóctonas de Cataluña, ha señalado la responsable del departamento de enoturismo, Silvia Velencoso.
Para terminar este recorrido de una forma divertida, se anima a los visitantes a ser partícipes del momento de la vendimia "haciendo de enólogo".
Para ello deberán buscar "el grano de oro" en una viña de moscatel, es decir, coger una uva por su maduración, que comprobarán en un "refractómetro", que facilita el grado de maduración de la uva.

Después se enseña a los visitantes a recolectar la uva y depositarlas en los cestos para prensarlas de forma tradicional, donde se beben el zumo de uva natural de moscatel que es "muy dulce".
Los visitantes se llevan a casa una caja de casi un kilo de uva y continúan la visita a la bodega para ver el proceso de fermentación, probar el mosto de la semana y "bajar 20 metros bajo tierra para ver las botellas que están reposando para convertirse en vino".
Es tiempo de vendimia y de acercarse a este proceso que se ha adapta a los nuevos tiempos, pero que sigue muy apegado a la tierra y es foco de un turismo en busca de experiencias con esencia.









