Como a cualquier amante de una actividad, el viajero se encuentra cada año un paquete al pie del árbol con el último invento/gadget/herramienta/dispositivo a cada temporada más extravagante y perfectamente inútil.
No haremos sangre hablando de ellos, sino que descubriremos aquellos que son perfectamente "útiles" a la hora de emprender camino.
Le robo la cita a Sebastián Álvaro -gran viajero y aventurero recordado siempre por Al filo de lo imposible-, quien al preguntarle sobre sus herramientas imprescindibles me remite al "gran" alpinista Walter Bonnati, "un hombre de otros tiempos, que se va a quedar en esos tiempos". Y parafraseándole, hablaremos de estos tiempos donde la conectividad, la seguridad y el respeto al medio ambiente han de distinguirnos como viajeros
"Viajar con cabeza supone siempre preparar y planificar el viaje, sin que ello quiera decir que no haya lugar para la improvisación inteligente. Claro que no es lo mismo un destino que otro; no es lo mismo realizar la caminata del Manaslu en Nepal, por ejemplo, que un rafting en el río Colorado", afirma Álvaro.
Así que los regalos enfocados a filtrar el agua no potable o a las maletas con cargador incorporado habrá que seleccionarlos cuidadosamente, no sea que en plena acampada al aire libre tengamos un drone selfie pero no una linterna de luz solar. Eso sí, lo que siempre funcionará es el mayor invento desde la navaja suiza y las maletas con ruedas, las bolsas para empaquetar nuestras prendas y objetos al vacío.
Herramientas tecnológicas
Según Álvaro, "estar bien informado, saber cuál es exactamente la situación en el destino elegido y qué clase de riesgo y problemas nos vamos a encontrar, es la base para empezar a gestionar el riesgo. Si tuviera que elegir alguna herramienta tecnológica, lo primero que haría sería seleccionar aparatos que sean ligeros, fiables y que consuman poco, teniendo en cuenta que en la mayoría de los países a los que voy tanto la electricidad como internet son bienes escasos o, directamente, inexistentes".

Así que empecemos por tener alguna batería externa, un ladrón de enchufes y, en el colmo de la multifuncionalidad, una mochila con cargador solar, wifi, gps antirrobo, usb, altavoces y bluetooth, baterías...
Las prioridades de Sebastián Álvaro están muy claras, "primero sería un teléfono móvil, no necesariamente de última generación. Por ejemplo tanto en Nepal como en Pakistán utilizo teléfonos locales que son mucho más baratos. En segundo lugar, algo que nunca me olvido, la cámara de fotos, aunque es probable que para algunos viajeros la fotografía no sea una prioridad. Para mí, desde hace más de 30 años, lo es.
Si el viaje incluye exploración, caminatas en lugares poco conocidos o travesías por zonas heladas o desérticas, llevaría GPS y mapa. Tampoco dejaría mi navaja multiusos que cuenta, además de lo mismo que las de toda la vida con la cruz de la bandera suiza, con altímetro, barómetro, reloj, cronómetro y termómetro. Hay amigos que llevan uno de esos relojes multifunción, pero mi experiencia es que gastan mucha batería al ser utilizados con la pantalla encendida durante mucho tiempo y en determinados sitios es difícil recargarlos. Es preferible no encomendar todas las tareas en un sólo aparato".
Y así, subraya como características imprescindibles de los gadgets viajeros "ligereza, practicidad y versatilidad. Y utilidad. Muchas cosas que nos parecen imprescindibles en nuestra vida urbana en un viaje de aventura (incluso con poca aventura...) son perfectamente inútiles".

Como perfectamente útiles y cumpliendo esas premisas, os proponemos regalar una sábana de viaje, que puede resolver más de un momento -dejémoslo en incómodo- a la hora de dormir, toallitas en pastillas (se expanden con el agua y pueden resolver más de un incidente infantil o adulto), cinturones monedero y portadocumentos, y las fundas impermeables para el móvil.
Para los más arrojados, es cierto que existen "maletas-patinete", indicadores de maletas con app incluida y hasta "chaquetas-maleta"; pero como la sabiduría y la experiencia es un grado, nos quedamos con eso que no falta nunca en la mochila de Sebastián Álvaro.
"Un libro (de los de papel), un pequeño cuadernillo con un lápiz de esos que tienen que goma por detrás, un sacapuntas, un mp3 con música, una navaja, un mapa, un cortavientos, una cámara de fotos. Gafas de sol, gorra y guantes. Y prudencia. Y sentimiento. En realidad, así se hacen los buenos viajes".






