Lejos de la ayuda y muy cerca del agresor, así se configura el esquema que hace de la mujer que vive en las zonas rurales un colectivo doblemente expuesto a la violencia de género y para el que las expertas piden más ayudas, campañas de sensibilización específicas y más atención.
En total, 17 de las 52 mujeres asesinadas por violencia de género durante este 2023 vivían en zonas rurales, según los analizados por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) y publicados por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
El factor territorial, protagonizado por el aislamiento que supone vivir en las zonas rurales es un punto "determinante" ya que "dificulta" el acceso a la ayuda, a los centros de atención y a una más rápida detección de la violencia.
Así lo ha explicado en declaraciones a Efeagro la abogada por la Universidad de Chile y experta en derecho y violencia de género, por la Universidad de Valencia, Javiera González, quien ha repetido la palabra "aislamiento" como el foco de este tipo de violencia en los entornos rurales.
"El aislamiento impide que una mujer víctima de violencia de género se pueda mover con autonomía", ha apuntado González para señalar la dificultad que supone vivir en poblaciones con menos de 20.000 habitantes a la hora de acudir a un centro de atención o registrar una denuncia a la Guardia Civil.
La propia idiosincrasia de estas zonas obstaculiza el poder hacer una intervención temprana tanto a nivel familiar como a nivel social en los casos de violencia de género: "hay núcleos familiares muy cerrados con estructuras muy rígidas", ha señalado la experta
De la independencia económica al "qué dirán"
Mujer víctima de violencia de género, que está en proceso de separación de su pareja y teme por la custodia y el futuro de sus hijos es el perfil que más se encuentran en la Asociación "Por ti Mujer" cuando se trata de usuarias que viven en las zonas rurales.
Las mujeres acuden a la asociación, que trabaja por toda la Comunidad Valenciana, para acceder a asesoría jurídica por parte de las expertas con las que cuenta la organización.
"Las actividades que se realizan en las zonas rurales, como la agricultura y la ganadería están muy masculinizadas", ha recalcado la experta para señalar la "división patriarcal" del trabajo en estas zonas que provoca que las mujeres queden "relegadas" a actividades relacionadas con el ámbito de los cuidados.
También ha incidido en la relevancia de carecer de una independencia económica sólida la coordinadora estatal del programa de violencia de género de Fademur, Marta Torres, y ha expresado que las mujeres tienen menos espacio en el trabajo en el campo, "eminentemente" del sector primario.
Además de contar con "menos" espacio, las mujeres también sufren la brecha salarial en el campo: mientras que el salario medio por jornal en contratos indefinidos de los hombres se sitúa en 51,8 euros, el de ellas es de 45,5 euros en la misma modalidad, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura.

El "control económico", según ha apuntado Torres, es una forma más de violencia sobre las mujeres que viven en el campo y que están doblemente estigmatizadas, por ser mujer y por vivir en el medio rural.
Ha mencionado también el "arraigo" que tienen los estereotipos de género en estos entornos, rodeados de "tabús" y del "qué dirán", dos conceptos que van de la mano de sentimientos como la "culpa" y la "vergüenza" y que imposibilitan, en muchos casos, el dar el paso para denunciar, ha advertido la experta de Fademur.
En general, los entornos rurales se construyen sobre unos cimientos carentes de privacidad, donde "todo el mundo se conoce" y en el que la falta de anonimato pasa factura a las mujeres víctimas de violencia de género.
Campañas de sensibilización que no llegan al rural
La distancia de los entornos rurales con las zonas urbanas no sólo se puede medir en kilómetros, sino, también, en las diferencias entre los recursos disponibles y de la efectividad en las campañas de sensibilización que se ponen en marcha para concienciar sobre esta problemática.
Sobre los recursos disponibles, la abogada de la Asociación Por Ti Mujer ha anotado que, por ejemplo, la distancia que tienen que recorrer para llegar a los centros de atención o para poner una denuncia.
En cuanto a las campañas de sensibilización, las expertas han coincidido en incidir en la necesidad de crear y promover por parte de las instituciones campañas que vayan enfocadas a la población rural y adaptadas a estos entornos.






