Son jóvenes emprendedores que trabajan también con elevadas dosis de valentía y con valores sociales como la conciliación que convierten en esenciales para llevar el proyecto hacia adelante.
Estas características las reúnen muchos de los emprendedores de la denominada Generación Z que estos días pasan por el salón Gastronomic Forum Barcelona para profundizar sobre cómo se enfrentan a nuevos modelos de negocio que requieren nuevos modelos gestión en un contexto cambiante en el que no siempre valen las fórmulas de sus predecesores.

Por el salón ha pasado el pastelero y chocolatero catalán Lluc Crusellas que, con 30 años, lleva tres al frente del establecimiento Eukarya, en Vic (Barcelona).
Para Crusellas, empezar un negocio desde cero y siendo joven tiene la ventaja de que «no tenemos el lastre» de mantener el legado de una «empresa con mucha historia», lo cual te abre «muchas puertas».
Aunque reconoce que eso también conlleva «falta de experiencia», la parte buena es que esa falta de legado hace que haya «menos miedo» a probar e innovar porque se trata de buscar «un equilibrio entre la experiencia y el riesgo».
Por lo demás, cree que la generación Z debe apostar por una pastelería que haga una «búsqueda constante de la nostalgia y de la celebración» pero sin dejar atrás los nuevos paradigmas en los que la comunicación de lo que se hace y cómo se hacen asumen ya un «rol clave».
La chef Helena Termes (cogestora en La Cort del Mos, Palamós) ha expuesto cómo, con 30 años, abrió junto a otra socia su negocio en abril de 2025 y, «lo más complicado», fue «todo el proceso de burocracia, notarías, bancos o gestorías».
Cree que los emprendedores jóvenes buscan una restauración más conciliadora con la vida social y familiar, con horarios de aperturas y cierres más adaptados a las necesidades de los trabajadores.
De hecho, un aspecto relevante en el día a día de su restaurante es el «respeto y la amabilidad» con sus empleados a los que se trata «como iguales» y, ésa, ha dicho, es la fórmula de su éxito junto a la apuesta por una carta en la que abunda la cocina catalana -aunque con guiños a Aragón y a Andalucía- y dando protagonismo a productos de kilómetro cero procedentes de pequeños proveedores.
El papel de la digitalización
Aunque la idea generalizada es que las nuevas generaciones se apoyan en la digitalización para hacer crecer su negocios, en el salón se ha visto que no siempre tiene por qué cumplirse esta premisa.
Dos ejemplos de estos polos opuestos lo personalizan el chef vasco Alatz Bilbao (Bakea) y el cofundador de la marca de restauración Vicio, Oriol de Pablo.
Es partidario de no mostrar en redes toda la experiencia culinaria que ofrecen y que sea el comensal el que la descubra «in situ».
Mientras para De Pablo (43 años), la proyección de Vicio hubiese sido imposible sin hacer un uso de las redes sociales, Bilbao (35 años) ha incidido en que su negocio -de alta gastronomía y en pequeño formato- no tiene tanta dependencia de su presencia en el mundo digital.
El chef vasco ha reconocido que «no le han dado mucho uso» a las redes sociales para promocionar su negocio porque es una apuesta gastronómica «discreta» y con «accesibilidad» para «pocas personas».
De hecho, es partidario de no mostrar en redes toda la experiencia culinaria que ofrecen y que sea el comensal el que la descubra «in situ».
De Pablo le ha dado la razón y cree que para un «mercado de nicho», como el de Bakea, no es tan necesario el uso de la promoción digital como para Vicio, que busca una audiencia «masiva».
El impulsor de esta cadena de restauración ha asegurado que el marketing es «que te conozcan, te consideren, te compren y repitan» y ha destacado la importancia de «poner la comunicación al servicio del negocio».
Una mirada distinta la ha ofrecido la pescadora y armadora «influencer», Alba Aguilera (24 años), que, aún estando alejada del mundo de los fogones y centrada en el sector primario, ha narrado cómo le nació la necesidad de dar a conocer a través de la red el día a día de su oficio.
Aguilera tiene claro que, en su caso, el «marketing» es ella misma porque «es muy poco habitual ver a una pescadora faenando» y de ahí el éxito de contar con 120.000 seguidores en TikTok.
Durante su intervención ha valorado el creciente interés de los actores del sector agrícola, ganadero y pesquero por hacer del mundo digital una nueva plataforma en la que darse a conocer.








