Las industrias pesqueras españolas prevén una Navidad marcada por la inflación, que esperan sortear con éxito con la venta de productos más económicos -como congelados o mariscos más económicos- y con la recuperación de la hostelería, sobre la que hay diversidad de opiniones.
Las empresas pesqueras afrontan la campaña navideña -la época más importante del año para sus ingresos- bajo el efecto de los altos precios en los consumidores, con la tendencia a reducir su compra de pescado o a adquirir productos del mar y de la acuicultura más baratos.
Representantes de las industrias del congelado, conserveras, armadoras y de distribución a la hostelería han reconocido, en declaraciones a Efeagro, que el contexto inflacionista marcará la ventas, pero han confiado en reinventarse y salvar su cuenta de resultados.
Por productos, se espera una expansión de los congelados frente a los frescos; por especies, la industria prevé que los consumidores compren más gambas o langostinos, considerados mariscos más asequibles que otros como el centollo, por ejemplo.
En los bares y restaurantes se espera que continúe una tendencia actual, la de optar por pescados de acuicultura o de cefalópodos (calamares de importación) más baratos.
Pescados y mariscos con marca blanca
La responsable global de comercio minorista y canal de restauración del grupo Iberconsa, Belén Vázquez, ha afirmado que en el mercado español tal vez "no sea el mejor año" para productos como el gambón pero asegura que se esperan "crecimientos en marca blanca por la diferencia de precios".
Iberconsa -con sede en Vigo y con una flota que faena en aguas como las de Argentina, Sudáfrica o Namibia- distribuye pescado congelado para el hogar y la hostelería y está en 60 países.
Vázquez ha afirmado que es previsible un aumento de las ventas de congelado y que los precios "pueden compensar la crisis".
La empresa prevé que las gambas mantengan sus ventas, por ser considerado un marisco más popular, si bien Vázquez ha apuntado a los estudios del sector minorista según los cuales se está desplazando el consumo de pescado al de otras proteínas más baratas.
En la misma línea, el director de Comunicación de la gallega Pereira, Ruy Andrade, augura que pese a la restricción de las familias, en Navidad quizá "se den un capricho" y que elegirán langostinos y gambón.
También ha mencionado la dificultad para mantener los márgenes y no trasladar el coste a los consumidores.
Pereira, que vende el 55 % de sus congelados fuera de España, ha percibido una diferencia entre el freno del consumo español y la expansión de la ingesta de pescado en mercados como Alemania o Estados Unidos.
Diversidad de opiniones sobre la hostelería
El director comercial y marketing de la coruñesa Congalsa, Julio Simarro, señala que 2022 fue un año duro, de subida de costes y que tras años de coronavirus se nota una recuperación.

"Nuestros clientes y distribuidores están en una posición más desahogada, hoy por hoy hay cierta alegría y a ver si la situación económica no paraliza la fiesta", según el representante de Congalsa, que vende congelados con marca propia y de distribuidor.
Simarro apunta que durante el año los preparados para sopas, para paella o enharinados han incrementado las ventas.
Por su parte, el secretario general de la patronal de industrias conserveras Anfaco, Roberto Alonso, insiste en la incertidumbre en el mercado, tras un ejercicio en el que la venta de latas también cayó en los hogares.
Alonso ha confiado en que una estabilización y en que las industrias de conservas y de ahumados mantengan su liderazgo.
El director de operaciones del grupo Anedilco -especializado en distribución de congelados para hostelería- Eduardo Ruiz, coincide en esa incógnita y en que las ventas para bares y restaurantes se han reducido "y se trabaja con precios más bajos".
"Creemos que el fin de año va a ser duro para la hostelería, pero seguro que se reinventa a través de artículos sustitutivos y ofrecerá menús o cartas más asequibles", según Ruiz.









