El Economista jefe de la organización, Máximo Torero, ha reconocido que "ya se observan daños por calor y déficit hídrico".
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado de que la "señal climática" de este verano es "excepcional" para el campo europeo, con fenómenos como El Niño y pérdidas por sequía y calor; por ahora, no se prevé una "ola inflacionaria" de los alimentos.
En una entrevista con EFE, el Economista jefe de la organización, Máximo Torero, ha reconocido que "ya se observan daños por calor y déficit hídrico" pero "todavía es demasiado pronto" para cuantificar las pérdidas finales de rendimiento de la campaña 2026 "y, sobre todo, para atribuirlas específicamente a El Niño".
Torero ha justificado esa expresión de "señal climática excepcional" porque junio pasado fue el segundo junio más cálido registrado en Europa y el más cálido registrado en Europa occidental.
Uno de los aspectos que preocupa es el impacto a corto plazo en la producción agroganadera, en los precios de los alimentos y en los suelos.
Impacto en la producción
Torero ha señalado que, a nivel productivo, es "razonable" esperar una menor producción de algunos cultivos, "pero no una crisis generalizada de producción alimentaria europea con la evidencia disponible a día de hoy".
De hecho, el impacto agrícola es "ya visible" en los cereales de invierno, en los que el calor aceleró la maduración y acortó el período de llenado del grano, reduciendo potencialmente peso y calidad.
En los cultivos de verano, el problema es mayor porque el calor ha coincidido con fases vegetativas y reproductivas críticas, ha apuntado.

El Centro Común de Investigación (JRC, por sus siglas en inglés) de la Comisión Europea redujo en julio sus previsiones para todos los cultivos de primavera y verano, con las mayores revisiones para maíz y girasol (del orden de -6 o -7 % respecto de la previsión anterior).
En ganadería, los principales riesgos afectan a vacas lecheras, porcinos y aves, por estrés térmico; y a bovinos, ovinos y caprinos dependientes de pasturas, por la combinación de calor y menor disponibilidad de forraje, ha avisado.
Torero ha añadido que el calor reduce la ingesta, la eficiencia alimentaria, el crecimiento, la fertilidad y la producción de leche, mientras eleva "fuertemente" la demanda de agua.
¿Afectará a los precios?
En cuanto a los precios, existe "riesgo" de aumentos pero, "inicialmente, serían sectoriales y regionales, no necesariamente una nueva ola generalizada de inflación alimentaria".
El efecto final dependerá de "cuánto dure la sequía, de las importaciones, del euro, de los costes de energía y fertilizantes y de la posibilidad de sustituir oferta entre países".
Por otro lado, el impacto en los suelos "existe" pero "debe distinguirse entre sequedad temporal del suelo y degradación estructural".
Y es que, mientras una campaña seca reduce humedad y cobertura vegetal, episodios recurrentes pueden reducir materia orgánica, aumentar compactación y erosión, disminuir infiltración y capacidad de retención de agua y crear un círculo de creciente vulnerabilidad frente a futuras sequías.
Por ello, la respuesta "no debe ser únicamente aumentar riego" sino aportar una cobertura "permanente" del suelo, menor laboreo, incremento de materia orgánica, captación y almacenamiento de agua, riego eficiente, diversificación de cultivos y variedades tolerantes a calor y sequía.
En todo caso, el grado de todos estos impactos dependerá de la duración del episodio, de las lluvias de agosto y de si el estrés coincide con floración, polinización y llenado del grano, según ha resumido.
Cuantificación de pérdidas
La FAO ha avisado de que no existe aún una estimación armonizada de las pérdidas económicas en la agricultura y es "prematuro" convertir las actuales "anomalías climáticas directamente en pérdidas".
No obstante, el contexto "a largo plazo" confirma que el problema es "estructural".
Torero ha recordado que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés), la sequía y el calor explican una parte "creciente" de las pérdidas agrícolas europeas; solo la sequía representa el 54 % de las pérdidas agrícolas relacionadas con extremos climáticos.
En cuanto a las respuestas públicas para afrontar esta situación, ha informado de que están avanzando en tres direcciones: gestión "inmediata" del agua para un uso más eficiente; aceleración de inversiones de adaptación; y la movilización de fondos de la reserva agrícola





