Cultura

La capital de Croacia, "la Pequeña Viena"

Publicado por: Lilián Aguirre-Efetur 18 de diciembre de 2014

Aunque Zagreb, la capital de Croacia, se encuentra en el interior, y su historia ha caminado de la mano de la de la actual Hungría, al pasear entre su gente uno encuentra algo muy mediterráneo en el ambiente. Una ciudad entre oriente y occidente con un rico, pero poco conocido, pasado que se puede reconstruir hoy en un paseo por sus calles.

La primera vez que Zagreb, la capital de Croacia, aparece mencionada en un escrito es en el año 1094 y en su pasado medieval están los orígenes de esta ciudad que nació entre dos colinas, Gradec (la mundana) y Kaptol (la de la vida y los edificios religiosos).

En Kaptol, en la plaza de este mismo nombre, está la Catedral de la Asunción de la Santísima Virgen, también llamada de San Esteban porque fue su primera denominación. Su primera estructura gótica, del siglo XIII, ha sufrido varias remodelaciones, pero en la sacristía se conserva un conjunto de frescos de esa época, un tesoro que no está abierto al público.

Las colinas estaban separadas por un arroyo en cuyos alrededores, además de los molinos, se desarrollaba lo que podríamos llamar la vida de suburbios, la prostitución y los "bajos fondos". Actualmente, ese arroyo es la calle Tkalciceva, una de las más pintorescas de Zagreb. Llena de cafés y restaurantes, es uno de los paseos más concurridos de la ciudad.

La catedral de Zagreb. Foto: Zeljko Krcadinac. Turismo de Croacia
La catedral de Zagreb. Foto: Zeljko Krcadinac. Turismo de Croacia 

Fue en el siglo XIII, sin embargo, cuando tuvo lugar uno de los principales acontecimientos de la historia de Zagreb. Los tártaros destruyeron Hungría y el rey húngaro se refugió en Zagreb por lo que él, en agradecimiento, le otorgó a Gradec el estatus de ciudad real.

La torre del cañón

En esa época se construyó la Torre Lotrscak en lo alto de la ciudad; desde allí, un cañonazo marca, aún hoy, el mediodía. Estaba la torre junto a una de las puertas de la muralla de la que quedan numerosos vestigios todavía. Sin embargo, solo una puerta ha sobrevivido al paso del tiempo: la Puerta de Piedra, con una curiosa historia.

Con la presencia del cañón que aún asoma por una de las ventanas de la Torre Lotrscak se recuerda el momento en el que los turcos se acercaron a la ciudad, acamparon en la otra orilla del río Sava y un cañonazo desde esta torre dejó a los turcos sin provisiones y, desanimados, desistieron de atacar. Fue tiempo después cuando el alcalde de Zagreb decidió aprovechar ese cañón para que, a las doce, todas las iglesias pudieran sincronizar sus relojes.

Las dos ciudades se fueron extendiendo poco a poco y al pie de ellas se formó una plaza en la que se llevaba a cabo el comercio de ambas y que hoy es el corazón de Zagreb, la plaza de Josipa Jelacica. Ambas ciudades fueron prosperando con el paso de los siglos hasta que, en 1850, se unificaron bajo el nombre de Zagreb.

Poco antes, la ciudad se había convertido en el centro del movimiento Ilirio y el manifiesto que publicó el conde Draskovic en 1832, supuso el comienzo de una corriente nacionalista que reivindicaba una Croacia independiente del Imperio Austrohúngaro.

La Croacia centroeuropea

En la segunda mitad del siglo XIX Zagreb se extiende hacia el sur formando lo que hoy se conoce como la Ciudad Baja, desde la plaza Jelacica hasta la estación del ferrocarril, que se construyó en 1862. Esta parte de la ciudad es la que se conoce como la "pequeña Viena", por su trazado de calles anchas y llanas, su cadena de parques que casi la rodean formando una U. Se le llama "la Herradura Verde" y en ella se edificaron buena parte de los edificios de la cultura de la ciudad.

Y es que Zagreb es una ciudad de cultura, una pequeña ciudad en la que el número de museos y galerías supera al número de hoteles. Se necesitarían semanas para conocer todos esos lugares, pero hay algunos que podríamos considerar imprescindibles, como el Museo Arqueológico, el de Arte Naif, el Mimara, el Museo de la Ciudad de Zagreb y el de Las relaciones rotas.

La plaza Ban Jelacica, el corazón de Zagreb. Foto: Tomislav Sklopan. Turismo de Zagreb
La plaza Ban Jelacica, el corazón de Zagreb. Foto: Tomislav Sklopan. Turismo de Zagreb 

La Academia de Ciencias y Artes, el Teatro Nacional, la Biblioteca Universitaria... salpican los jardines de la Herradura Verde. Esos grandes edificios son, como el resto de los de esta zona de la ciudad, los que fueron los palacios de la nobleza y la burguesía de la época, construidos en el mismo estilo que lo hacían los señores de otras ciudades centroeuropeas. Todo el conjunto -calles, parques y palacetes- recuerda inevitablemente que Croacia y su capital, Zagreb, formaron parte del Imperio Austrohúngaro. Y debido a esto, a Zagreb la llaman la "Pequeña Viena".

Esos lazos con el Imperio se rompen tras la I Guerra Mundial, cuando se forma el Reino de los Servios, Croatas y Eslovenos, periodo que dura muy poco, pues en 1941 los alemanes tomaron Zagreb y estuvieron allí hasta 1944. El periodo socialista que viene después, con el régimen de Tito en Yugoslavia (una de cuyas repúblicas era Croacia), ha dejado en la ciudad, sobre todo en la periferia, en el llamado Nuevo Zagreb, son los toscos y grises edificios de estilo soviético.

Desde 1991 Croacia es una república independiente y Zagreb su capital, centro de la política, la administración y los negocios de un país europeo moderno, miembro de la UE desde 2013.