Ayuntamiento de Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli

Ayuntamiento de Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli

FLANDES

Lovaina, paraíso de estudiantes

Publicado por: BEATRIZ MAPELLI / EFETUR 9 de octubre de 2015

Viajamos hasta Lovaina, un destino colmado de bares y universitarios que dan vida a una ciudad levantada tras ser golpeada por las dos Guerras Mundiales. Ahora luce hermosa a través de su Universidad, la Biblioteca, el Gran Beaterio o la barra más larga del mundo coronada por cerveza.

Lovaina es juventud. Esta es, quizás, la opinión de todo aquel que tiene ocasión de recorrer las calles de esta ciudad con la universidad católica más antigua del mundo -fundada en 1425-. Salpicado por más 50.000 estudiantes, este destino, a 30 kilómetros de Bruselas, invita al ocio y la diversión a través de la Pude Markt, conocida como la barra más larga del mundo, en la que se agolpan más de 40 bares atestados de universitarios en busca de cerveza.

Joyas históricas

Su patrimonio histórico cuenta con joyas como la biblioteca de la Universidad, un edificio monumental construido entre 1921 y 1929. Quemada en la I y la II guerra mundial, ahora presume de su bella fachada con estilo renacentista y barroco, y de su rica colección para la que Estados Unidos recaudó fondos y libros que luciesen de nuevo en sus estanterías.

Beaterio de Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli
Beaterio de Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli

Espectacular se alza también el Ayuntamiento de la ciudad, emplazado en la Plaza Mayor, y construido entre 1439 y 1469. Su fachada, que no resultó como fue diseñada en un primer momento, agrupa 236 figuras -de las cuales 20 son mujeres y el resto hombres- que merece la pena detenerse a contemplar. Y aquí, plantando cara a este edificio, se encuentra la Iglesia de San Pedro, la más grande de la ciudad, que data del siglo XV.

Lovaina es también conocida por su Gran Beaterio, un barrio con seis hectáreas de superficie reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de una ciudad amurallada dentro de la ciudad donde habitaban las beginas, mujeres cristianas que vivían en comunidad y guardaban los votos de obediencia y castidad. Eso sí, podían abandonar la congregación cuando quisieran. Merece la pena pasear por sus calles de ladrillo rojo, entre agua y plantas trepadoras con cierto aire fantasmagórico que traslada al visitante a un viaje en el tiempo.

Otras paradas de interés son el Jardín Botánico, el más antiguo de Bélgica; y, en el apartado gastronómico, la confitería Antoine Sweet, con más de 15 tipos de deliciosa trufa de chocolate belga, entre otros productos.

Calle de los restaurantes en Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli
Calle de los restaurantes en Lovaina (Flandes, Bélgica). Foto. Beatriz Mapelli

Para disfrutar de una de las mejores cenas de la ciudad está el restaurante Trente, un espacio de vanguardia donde cerveza y gastronomía van de la mano, con un maridaje perfecto que incrementa el sabor de las propuestas culinarias. Especialidades como trucha asalmonada, chuletón de buey o un sabroso postre a base de kiwi, pistacho y té de manzana, completan un estupendo día turístico.

Y los que tengan ganas de más, que no se preocupen, porque en Lovaina uno de cada cuatro habitantes es estudiante lo que ha 'obligado' a crear una oferta especialmente pensada para ellos, haciendo de éste un paraíso de animados cafés y locales invadidos por la música en los que ver amanecer no supone un problema.

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