Viaje solidario en Lamu, Kenia. Foto. Cedida por Afrikable

Viaje solidario en Lamu, Kenia. Foto. Cedida por Afrikable

TURISMO SOLIDARIO

Navidades sostenibles, la otra cara del consumismo viajero

Publicado por: BEATRIZ MAPELLI / EFETUR 18 de diciembre de 2015

Vivir los destinos de manera diferente, integrarse en culturas locales, ayudar a economías vulnerables o, simplemente, provocar sonrisas... Distintas razones, un mismo objetivo: viajar en Navidad con la solidaridad como motivación. Efetur invita a descubrir Kenia y Argentina bajo esta perspectiva.

Ayudar en Navidad cuesta muy poco. Cuesta lo que cuesta un viaje entre naturaleza, fauna, culturas locales, originales tradiciones y pequeños pueblos que merecen ser descubiertos por su belleza y porque en ellos viven personas que necesitan asistencia.

Argentina responsable

Las posibilidades son infinitas. Por ejemplo, en estas fechas, solidarias donde las haya, se puede disfrutar de un viaje sostenible en Argentina para descubrir las maravillas de este país de la mano de sus comunidades indígenas, con itinerarios marcados que redundan en el escenario que se visita. Resulta lógico que esta escapada, organizada por Tarannà, sea de las que dejan un regusto especial: el que resulta de viajar de manera responsable, “en contacto con la cultura autóctona, sintiéndose participe de la sociedad, favoreciendo su desarrollo, y respetando el medio ambiente”. De esta manera, “la satisfacción es doble”, señala a Efetur la responsable de Viajes Sostenibles de Tarannà, Mar Furró.

Y es que, durante los 14 días que dura la aventura, los turistas tendrán ocasión de descubrir este país disfrazado de la magia navideña, recorrer los lagos de Bariloche inmersos en un proyecto comunitario, adentrarse en los valles Calchaquies, o contemplar las cataratas Iguazú junto a los indígenas que habitan la zona, alojarse en casas locales que forman parte de la Red Cultura Rural Patagónica, participar de la elaboración de la gastronomía local y de la producción vinícola, o vivir el día a día de una familia rural en el norte de Argentina. ¿Y lo mejor? Al tiempo que se disfruta, el viajero contribuye a fomentar la economía de la zona y preservar su cultura, diversidad y patrimonio.

Colegio en Abra del Acay, Argentina. Foto. Cedida por Tarannà
Colegio en Abra del Acay, Argentina. Foto. Cedida por Tarannà

Los viajeros tienen seis noches de hotel en las ciudades de Buenos Aires, Salta, Bariloche y Puerto Iguazú; una estancia de cinco noches junto a familias de la Red de Turismo Campesino en Salta y de la Red Cultural Rural Patagónica en Bariloche; cinco comidas y seis cenas; un City Tour en Buenos Aires y Salta; y excursiones en Iguazú. También, traslados, entradas a museos y parques nacionales, actividades del itinerario, y seguro de viaje y cancelación.

Esta y otras experiencias son muy demandadas por un viajero “cada vez más concienciado sobre la importancia de que sus acciones sean sostenibles con el medio ambiente y con las comunidades que visitan”. Además, explica Furró, estas vacaciones se desarrollan bajo una filosofía especial: “la del respeto y la sostenibilidad, con experiencias auténticas”.

Rumbo a África

En Lamu, Kenia, también se necesita ayuda. Para ofrecerla, sugerimos una interesante escapada de voluntariado que aúna ingredientes solidarios con los grandes atractivos turísticos de esta isla declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.

Voluntario en Lamu (Kenia). Foto. Cedida por Afrikable
Voluntario en Lamu (Kenia). Foto. Cedida por Afrikable

El viaje se puede disfrutar de la mano de Afrikable, una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) española que propone un programa vacacional para que “cualquier persona mayor de 21 años” pueda saborear una experiencia “inolvidable". Así nos lo explica la co-fundadora y presidenta de la organización, Lola Serra, quien añade que los viajes persiguen integrar activamente en distintos proyectos de cooperación, mostrar una nueva realidad de la mano de las mujeres locales, y permitir que el voluntario se convierta a su regreso en “un agente de sensibilización en su comunidad”.

El programa incluye colaborar en las distintas áreas de trabajo de la organización -comercio justo, educación y logística-, con actividades como apoyo en talleres, clases de primaria, o tareas de administración en el almacén; una labor que se determina en función de las preferencias del viajero y de las necesidades específicas de la organización. Además, incluye una cena especial -el día 24 de diciembre- con gastronomía tradicional swahili y el 31 de diciembre, una fiesta de fin de año en la playa para dar la bienvenida a 2016 de la manera más especial posible.

Y, por supuesto, también hay tiempo para visitar los grandes reclamos turísticos de la zona, porque la colaboración es de 8.00 a 14.00 horas de lunes a viernes, lo que deja las tardes y los fines de semana libres para hacer excursiones, visitar las islas cercanas o incluso escaparse a hacer un safari.

Turismo solidario en Lamu (Kenia). Foto. Cedida por Afrikable
Turismo solidario en Lamu (Kenia). Foto. Cedida por Afrikable

Y es que merece la pena recorrer esta ciudad, que acoge “la más antigua y mejor conservada población swahili del África Oriental” y que está construida con roca de coral y madera de manglar. Un destino que invita, por ejemplo, a contemplar sus patios interiores, galerías y puertas de madera talladas a mano; a visitar el Museo de Lamu que hace un repaso por la cultura swahili y la historia de la ciudad; a recorrer el ajetreado paseo marítimo; o a adquirir productos locales en el mercado de abastos. El German Post Office Museum, pequeñas tiendas artesanales, el Donkey Sanctuary -santuario de los burros- o restaurantes en los que saborear la gastronomía swahili son otras de las atracciones turísticas.

La originalidad de esta propuesta viajera y el progresivo aumento de concienciación hace que el turista esté cada vez más interesado en “vivir una experiencia diferente, verse inmerso en la cultura local y participar activamente de la cultura del país”, señala Serra en consonancia con Furró.

Es el caso de Cristina Sanchez, una voluntaria que se refiere así al viaje que realizó con Afrikable el pasado mes de septiembre: “Cuando llegué a Lamu y vi la dimensión de la generosidad del ser humano, comprendí lo que realmente importa en la vida y me sentí la persona más insignificante del planeta. Comprendí que debía derrumbar mi muro de miedos y excusas, y ver la realidad de un mundo donde existen personas maravillosas, el afecto, la bondad, la solidaridad, el sacrificio, la compresión, la supervivencia por la vida y, sobre todo, el respeto y amor hacía los demás”. Y añade. “Para mí, ese mundo se llama Afrikable, un lugar donde me han enseñado el valor de la vida, donde la sonrisa es su bandera”.

Palabras que hablan por sí solas y bajo las que subyace un claro mensaje: viajando también se puede hacer de éste un mundo mejor, explorando maravillosos rincones al tiempo que se tiende una mano a aquellos que esta Navidad necesitan un empujón para sonreír.

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