La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) ha cifrado en 110 millones el sobrecoste del precio de la energía desde que comenzó el conflicto de Oriente Medio.
El transporte ha sido uno de los sectores más inflacionistas, con una variación anual que asciende hasta el 9,5 %, la más alta desde agosto de 2022, según un comunicado remitido este martes.
Sin embargo, la "alta competitividad" de la distribución ha permitido que la subida del precio de los alimentos se mantenga dos puntos por debajo del IPC general; 2,3 % frente al 4,3 %, un aumento que Asedas ha vinculado a factores de costes de energía y climáticos.
A su juicio, el esfuerzo de absorción de costes de los supermercados se refleja en la "máxima contención" de los precios de venta al público, a pesar del encarecimiento del combustible, la electricidad, y determinadas materias primas que repercuten en la producción, transformación y distribución de alimentos y otros artículos básicos.

Entre estos artículos la asociación ha destacado el "gran impacto" que están sufriendo los productos que tienen una "importante" dependencia del plástico, especialmente a través de los envases.
Para Asedas, el mercado español de la distribución alimentaria continúa mostrando su fortaleza como dique de contención frente a la inflación gracias a su alta competitividad, y el encarecimiento de los precios de alimentación ha supuesto para las empresas perder competitividad, cuota de mercado y márgenes.






