Una mujer lleva botellas de agua en Málaga. Archivo EFE/Jorge Zapata

¿Cómo altera el calor la cesta de la compra?

Publicado por: Efeagro/Lucía Ruíz Simón 4 de julio de 2026

España vive un nuevo episodio de altas temperaturas, una realidad que altera los hábitos de vida y también del consumo en el supermercado.

Llama la atención el desplazamiento claro con el calor de la cesta hacia productos más refrescantes y de consumo inmediato, con los helados, el agua y los refrescos a la cabeza.

Según datos de la consultora Circana, tras analizar el comportamiento en la última ola de calor en la que hay datos comparables, las ventas de agua crecieron un 8,6 % en valor respecto al mismo periodo del año anterior.

En su análisis por categorías, facilitado a Efeagro, siguen los refrescos, que también consiguieron un 6,4 % más de ventas durante estos episodios.

Cliente comprando refrescos en una tienda de conveniencia. Efeagro / Imagen cedida por Coca-Cola
Cliente comprando refrescos en una tienda de conveniencia. Efeagro / Imagen cedida por Coca-Cola

Otros productos muy vinculados al calor, aunque cada vez más desestacionalizados, son los helados; en este caso, durante los días de calor analizados, su consumo experimentó un alza del 10,9 % en valor.

Las soluciones listas para cocinar, un segmento en auge durante todo el año, también son unos clásicos cuando el termómetro sube y, proporcionalmente, bajan las ganas y la inspiración para estar entre fogones.

Así, por ejemplo, el consumo de ensaladas refrigeradas por parte de los españoles aumenta casi un 10 % en estos momentos.

En paralelo, retroceden categorías más vinculadas a la cocina tradicional, como legumbres (-19 %), arroz (-7%) o pasta (-5,6 %), "lo que evidencia ese cambio de hábitos hacia opciones más ligeras, rápidas y refrescantes", según el análisis de la empresa analista de consumo.

"Las olas de calor no impulsan tanto el consumo como reconfiguran la cesta de la compra. Lo que observamos es un cambio muy rápido hacia productos refrescantes y de consumo inmediato —como bebidas, helados o platos listos— mientras pierden peso las categorías vinculadas a la cocina más tradicional", ha explicado a Efeagro su responsable de conocimiento de cliente, Sandra Latorre.

Se trata, ha añadido, de "un ajuste muy claro de las misiones de compra: el consumidor prioriza soluciones más ligeras, convenientes y adaptadas a la temperatura".

Calor y consumo: ojo a la seguridad alimentaria y el desperdicio

Los problemas de mantenimiento de los alimentos y las intoxicaciones alimentaria también tienen una relación directa con el verano y el ascenso de las temperaturas.

Por ello, desde el Gobierno de España, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) han arrancado su campaña #VeranosinDramas.

Entre los primeros consejos, "mantener lo caliente, caliente y lo frío, frío", para evitar la expansión de bacterias y, ante acontecimientos culinarios como las parrilladas y barbacoas, controlar el calor y el color con "paciencia, fuego medio y temperatura interior adecuada".

Una mujer abre el congelador. Efeagro

Desde Aesan no olvidan hacer sus recomendaciones mensuales de frutas y hortalizas de temporada, que también pueden servir para mantener una alimentación refrescante.

Entre las frutas, la agencia sugiere melón, sandía, melocotones, paraguayos e higos y, entre las hortalizas, judías y zahorias.

Por su parte, la empresa especializada en la gestión de excedente alimentario Phenix ha advertido de que combatir el desperdicio en verano pasa por entender cómo cambia la forma de comprar y qué alimentos requieren una mayor planificación para evitar su desperdicio.

"Estamos en un momento en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes y es fundamental prestar más atención a los productos frescos y perecederos, ajustar las cantidades a las rutinas reales del verano y evitar que alimentos todavía aptos para el consumo terminen en la basura", ha indicado en un comunicado el responsable en Iberia de Phenix, Alejandro Andreu.

Según esta compañía, el riesgo de desperdicio también se ve influido por cambios de rutina como las vacaciones, los desplazamientos, las comidas fuera de casa o los planes de última hora que dificultan la planificación.

Por ello, se recomienda reducir al máximo el tiempo entre la compra y la refrigeración, clasificar los alimentos al llegar a casa entre productos que no necesitan frío, refrigerados y congelados, y organizar bien la nevera para consumir primero aquellos con menor vida útil.

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