Los plantones de tabaco saldrán la semana que viene de los viveros extremeños para su siembra en 6.500 hectáreas, una superficie que crece de nuevo y para la que se han contratado ya precios más altos con las transformadoras; la incertidumbre planea en el sector por el alza de costes y la previsión de menores rendimientos.
La Organización Interprofesional del Tabaco de España (Oitab) ha registrado para esta campaña la contratación en Extremadura de 23,69 millones de kilos -723.650 kilos más que en 2025- entre los productores y las empresas de primera transformación.
La firma pública Cetarsa comprará este año un 6 % más (16,65 millones de kilos, de los que 16,29 millones son de la variedad Virginia, 525.400 kilos de Burley E y 29.000 kilos de Havana); Deltafina se ha comprometido a adquirir 3,62 millones y la italiana Mella, 3,41 millones.
El director de la Oitab, Fernando Vaquero, ha explicado a Efeagro que la mayor contratación es "muy positiva", sobre todo porque pese a que es un incremento pequeño, "es paulatino, ya que el sector lleva cinco años creciendo".
"Es un sector atractivo y competitivo, ya que el tabaco que se produce en España es de muy alta calidad y se puede ofertar tanto en el mercado nacional como en el exterior", ha declarado tras destacar que solo en Extremadura, donde se produce cerca del 98 % del tabaco español, "20.000 familias dependen de su cultivo".

Desde la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco, Dionisio Sánchez, que es el gerente de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Asociación Agrupación TAB -la mayor cooperativa de productores-, ha apuntado que este año se plantarán 6.496 hectáreas, cerca de un 7 % más que el año pasado.
Ese aumento de superficie obedece en gran medida a que en esta campaña "no tenemos medios de producción" para desinfectar el suelo agrario por la prohibición de sustancias activas fitosanitarias, por lo que "los rendimientos van a disminuir" y "muchos agricultores han puesto más hectáreas para ver si pueden conseguir los mismos kilos", ha explicado.
También se ha producido este año un cambio ante la falta de rentabilidad del maíz, por lo que algunos agricultores han decidido abandonar este cereal para producir tabaco, ha añadido.
Guerra, costes y precios
Sánchez ha confirmado que, en la tradicional contratación que se hace en marzo entre productores y empresas de primera transformación, Cetarsa ha subido sus compras porque ha mejorado el precio seis céntimos (pagará 4,35 euros/kilo, frente a los 4,28 y 4,29 euros/kilo de 2025), por encima del que ofrecía la italiana Mella.
"Nosotros habíamos pedido el doble, acorde con la subida del IPC", ha comentado antes de avanzar que ese cálculo se realizó antes del inicio de la guerra en Oriente Medio, que ha disparado los costes de fertilizantes y del gasóleo, justo cuando están sacando los tractores y la maquinaria agrícola, parados en invierno.
De cara a la revisión del volumen contratado que todos los años se produce en el mes de junio, la organización de cultivadores hará balance de la subida de insumos en sus cuentas y de las cantidades que previsiblemente se cosecharán a partir de agosto.
El también presidente del Grupo del Tabaco del COPA en Bruselas ha indicado que, a diferencia de 2025, en el que las lluvias retrasaron la siembra 15 días, esta campaña se presenta "normal", sin retrasos, con las puntuales necesidades de más mano obra que cuesta cubrir, lo que ha acelerado la "mecanización" de la actividad.
Normativa antitabaco
Ante la próxima revisión de la directiva europea del tabaco y la tendencia de ampliar los espacios sin humo, Dionisio Sánchez ha indicado que el sector está concienciado de que hay que hacer campañas para desincentivar su consumo.
Pero a la vez ha resaltado la importancia del cultivo para las comarcas tabaqueras y ha apuntado que a los productores les parece "una hipocresía que en Europa se prohíba el cultivo del tabaco si la gente sigue fumando. El tabaco, entonces, vendrá de fuera".
Ahora se produce en Italia, España, Polonia y Hungría, y "eliminar el cultivo no supone eliminar a los fumadores", ha apostillado antes de hacer patente la preocupación del sector productor, que presentará alegaciones en la consulta pública de la revisión de la directiva "para que se tenga en cuenta al sector primario".








