La inversión en empresas emergentes o "startups" dedicadas a la tecnología en agroalimentación se ha reducido el 16 % en 2023 en España, con un total de 226 millones de euros, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Así figura en el informe anual sobre "Foodtech" en España, presentado este miércoles por ICEX España Exportación e Inversiones junto con la aceleradora Eatable Adventures.
En 2023 había 420 empresas emergentes en dicho sector en España, de las que el 41 % trabajaba en la producción y transformación alimentaria, el 25 % en restauración, el 21 % en el sector primario y el 13 % en logística y distribución.
La consejera delegada de ICEX, Elisa Carbonell, ha explicado en la presentación que España se está empezando a posicionar poco a poco como una "foodtech nation", donde el ecosistema está conformado por una gran diversidad de entidades, incluidos centros tecnológicos, universidades, corporaciones, fondos de inversión, "startups" y sector público.

Además de los dos centros de innovación situados en Madrid y Barcelona, han surgido otros tantos en distintas ciudades del país, a lo que se une el vínculo con Latinoamérica como característica especial del ecosistema español.
El 28 % de las empresas emergentes tecnológicas de alimentación tienen al menos una patente, cinco puntos menos que en 2022, y el 35 % tienen secretos comerciales, seis puntos menos.
La biotecnología es la tecnología más utilizada, seguida de la automatización y la inteligencia artificial, según el informe.
La directora de Industria alimentaria de ICEX, María Naranjo, ha destacado que la caída de la inversión es menor al descenso del 61 % observado en el mundo y está relacionada con la subida de los tipos de interés, la alta inflación y la incertidumbre en el mercado.
Ha mencionado la "enorme" tasa de mortalidad de las empresas tecnológicas como, por ejemplo, en el campo de la proteína vegetal alternativa a la carne, a la que muchos consumidores no vuelven después de haberla probado y donde impera "la ley del más fuerte".
"Vemos una consolidación de nuevos agentes y están apareciendo señales en nuestro ecosistema que nos diferencian, con muchos centros tecnológicos, universidades y aceleradoras que trabajan para dinamizar el sistema y proyectarlo fuera", ha sostenido Naranjo.
También se están consolidando nuevas formas de colaboración, como la llamada "innovación abierta", que se está multiplicando en sectores como el cárnico, el lácteo y el pesquero, lo que requiere generar espacios de confianza y responder a retos como la transferencia de tecnología, según la responsable.
En este momento el sector pasa por un proceso de "racionalización", al igual que la industria alimentaria y el gran consumo en general, por lo que Naranjo ha animado a las compañías a madurar, crecer y aprender a competir en contextos internacionales, aprovechando recursos como los fondos europeos de recuperación.
Iniciativas en marcha
La directora general de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Isabel Bombal, ha recordado los fondos públicos disponibles e iniciativas como las de los grupos operativos, que tienen por objetivo lograr "un sector agroalimentario fuerte, competitivo, con capacidad exportadora y que sea la columna vertebral del medio rural".
El consejero delegado de Campofrio España, Javier Dueñas, ha apuntado que están invirtiendo en mejorar la eficiencia de sus procesos internos, clave para salir a otros mercados de forma competitiva, ante las limitaciones de precio y el peso que tienen las marcas blancas en el mercado español.
Para el consejero delegado de Eatable Adventures, José Luis Cabañero, la crisis que atraviesa el campo requiere de unos modelos de inversión diferentes "que no existen todavía", para lograr empresas tecnológicas que transformen la producción tradicional en sostenible.
Un ejemplo es la empresa Ekonoke, centrada en la producción sostenible de cerveza, cuya cofundadora Inés Sagrario, ha coincidido en que los actores financieros deben entender otros modelos de negocio como el suyo, que pasa por montar granjas muy tecnificadas para lograr un impacto ambiental positivo.
El director general del banco de inversión Houlihan Lokey, Carlos Paramés, ha destacado la última ampliación de capital por valor de 40 millones de euros de la empresa de proteína vegetal Heura, de la que ha sido asesor.
En un mercado alternativo en el que se ha puesto el foco en la rentabilidad tras la salida de ciertos inversores, Heura ha sacado "una patente muy espectacular" que permitirá fabricar sin aditivos, lo que explica los buenos resultados de su ronda de financiación, según Paramés.






