En este nuevo episodio de la serie de "Que no te cuenten cuentos sobre frutas y hortalizas" hablamos con la mayorista, Julia Noya de la empresa Casa Noya sobre el consumo de fruta de temporada. Y aprovechamos para abordar el concepto de "fruta de proximidad".
Se trata de una nueva entrega de la serie "Que no te cuentes cuentos", una campaña en colaboración con la Asociación de Empresarios Mayoristas del Mercado Central de Frutas de Madrid, Asomafrut.
Asentada en el Mercado Central de Frutas en Mercamadrid, define la fruta de temporada como la que se da en este momento; en el "aquí y ahora", es decir, según la climatología varían las variedades disponibles, en otoño puede ser el melocotón o la ciruela, la pera de agua y la pera de conferencia, entre otros.
Es cierto, que aunque en el mercado hay disponibilidad casi "absoluta" de todas las variedades, ella recomienda consumir la de temporada, pues en términos de calidad es "mejor que no te comas una naranja en el mes de agosto".
Una idea que refuerza con la canción de la banda Danza Invisible que decía; "no hay que empeñarse en comer naranjas en agosto y uvas en abril". Se puede, pero hay que pagarle "el viaje a la naranja", y aunque están muy "ricas" han dejado una huella medioambiental y un incremento de coste.

Ya que "no es lo mismo que vengan de aquí de Valencia o Andalucía a que vengan de Sudáfrica o Argentina", puntualiza.
En verano, en Madrid, todo el pepino que se consume es de Villadelprado, un pueblo muy cercano a la capital
Es así como la fruta de proximidad intenta minimizar estas ecuaciones, reduciendo su huella de carbono y ajustando el precio, Noya, destaca que se entiende por "fruta de proximidad" aquella que se cultiva a 100 kilómetros a la redonda.
Por ejemplo, en verano, en Madrid, todo el pepino que se consume es de Villadelprado, un pueblo muy cercano a la capital y en el que vienen sus agricultores a traerlo en camiones, explica.
Aunque disponible todo el año y de diferentes variedades, las frutas y verduras de temporada son un acierto seguro.






