Los comedores escolares de todos los colegios -públicos, concertados y privados- deberán a partir de este jueves limitar los fritos y el azúcar en sus menús y ofrecer por ley más fruta, verdura y pescado.
La nueva ley de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles que prohíbe la bollería industrial daba un margen de un año para que los colegios adaptaran sus contratos a la nueva norma que promueve el consumo de fruta y verdura fresca todos los días, de pescado entre una y tres veces a la semana y que obliga a favorecer el acceso al agua mediante la implantación de fuentes en espacios comunes y de recreo.
El decreto, que fue publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) hace un año, establecía unos períodos de adaptación para que los centros puedan cumplir con sus contratos que ya estaban cerrados y que en algunos casos se renuevan cada trimestre.
Y es que la ley, además de que obliga a que las carnes solo se puedan ofrecerse como máximo tres veces a la semana y una ración como máximo de carne roja, también exige reducir la generación de residuos o aplicar técnicas culinarias más saludables y la adquisición de alimentos ecológicos.
Algunos criterios a cumplir todavía tienen un margen de un año
El 16 de abril de 2027 al menos el 45 % de las raciones de frutas y hortalizas que se oferten en los colegios deberán ser de temporada y al menos el 5 % del total del coste de adquisición de alimentos ofertados tendrán que ser de producción ecológica.
Los centros también tienen tiempo para adquirir alimentos agrícolas, marinos y de la acuicultura que tengan certificaciones o distintivos de sostenibilidad y que garanticen que son respetuosos con el medioambiente.
Será el próximo año cuando tengan la obligación de reducir la generación de residuos y desperdicio alimentario, con la recogida separada para su posterior reciclado.
El uso aceite de oliva virgen o virgen extra y de sal yodada y de concentrados de caldo u otros potenciadores del sabor deben adquirirse con un 25 % reducido en sal, a abril de 2027.
El decreto, además, advierte en su texto de que habrá controles oficiales y avisa de que su incumplimiento podrá ser objeto de sanción.
La restauración escolar está preparada
La Federación Española de Restauración Colectiva, Food Service España, que aglutina a más de 140 compañías que sirven diariamente más de 1,5 millones de menús escolares, afirma que están preparados y que ya venían aplicando muchas de las medidas ahora recogidas en la norma.
Su director, Mario Agudo, ha explicado que la tendencia al alza del IPC en productos esenciales como legumbres, hortalizas y frutas "tiene un impacto sobre los costes directos" de las empresas de restauración escolar.
Ha añadido que la entrada en vigor del Real Decreto 315/2025 "no supondrá un incremento en la frecuencia de este tipo de alimentos, ya que las empresas que prestan servicios de comedor en centros escolares ya venía trabajando en línea con una parte importante de los requisitos de la norma".
"Sí tendrá impacto, por ejemplo, en el aumento de la frecuencia de pan, pastas y arroces integrales, así como en la incorporación de sal yodada, productos que presentan precios de mercado más elevados que sus alternativas convencionales", ha añadido.
Ha puntualizado que, respecto al precio final, el propio Real Decreto recoge en sus disposiciones adicionales que estas modificaciones "no podrán suponer un incremento del coste final para las familias", a la vez que ha recordado que son las comunidades autónomas las que fijan el precio de menú escolar en los colegios públicos, por lo que "tampoco podría repercutirse dicho incremento".
Sobre este último punto y ante la subida del IPC de Alimentación, Agudo ha expuesto que el sector de la restauración escolar reivindica "la necesidad de modificar la regulación de la revisión de precios de los contratos públicos de servicios" para asegurar la viabilidad económica y laboral de la actividad.

Los padres y madres prefieren las cocinas propias en los colegios
La presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (Ceapa), María Sánchez, ha recalcado que desde que el Gobierno presentó el borrador de esta normativa, que en líneas generales considera positiva, su organización ha defendido la comida hecha en los colegios, "más sostenible y más saludable, con más alimentos frescos y de proximidad", en detrimento de la servida por servicios de cáterin escolar, como gestionan algunas de sus federaciones autonómicas.
Ha mostrado su preocupación porque los servicios de restauración colectiva -"que es el modelo por el que está apostando la Administración"-, ante la subida de los precios de verduras y frutas, opten por opciones como elevar las cantidades de carbohidratos, con arroces y pastas, o directamente recurrir a la "reduflación", es decir, recortar cantidades ante la subida de los alimentos.
El comedor escolar, clave para reducir la pobreza infantil
La ONG Educo recordaba al inicio de curso que el comedor escolar es fundamental para 2,2 millones de niños en riesgo de pobreza y exclusión, y que solo la mitad de ellos puede acceder a este servicio. Señala que del 34,6 % de la infancia en situación muy vulnerable solo un 15 % recibe becas comedor.
Expertos como el investigador del Centro de análisis de FUNCAS Ismael Sanz apuestan por una universalización de las becas comedor al creer que ayudaría a aumentar el aprendizaje.
Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) incide en que en edades de entre 3 y 16 años la necesidad de nutrientes como ácidos grasos, omega 3, ácido fólico, minerales, hierro o zinc son importantes para el desarrollo del cerebro y el funcionamiento cognitivo.
Y otro estudio liderado por investigadores del grupo ImFINE de INEF-UPM (Universidad Politécnica de Madrid) ha demostrado que el consumo de este tipo de nutrientes dos o tres veces por semana influye de forma positiva en la salud mental de los menores de entre 8 y 12 años.
¿Y cómo hacer apetecible los nuevos menús?
Elena Pérez y María Hernández, bioquímicas y expertas en nutrición clínica y aplicada, advierten del riesgo de que los niños no quieran comer estos nuevos menús y dan algunas claves para hacerlos apetecibles.
La apariencia de cómo se ofrece la comida es fundamental para hacer atractiva su aceptación.
Para que las verduras sean más apetecibles señalan que se pueden introducir en forma de salsas enriquecidas o de albóndigas. Y lo mismo con el pescado, que se puede convertir en una hamburguesa.
Reformular recetas como ofrecer pasta de legumbres son opciones creativas que se pueden aplicar a la cocina más saludable.








