Experiencia de oleoturismo organizada por el grupo Acesur en su almazara de Jabalquinto (Jaén). EFE/ Jose Manuel Pedrosa

Experiencia de oleoturismo organizada por el grupo Acesur en su almazara de Jabalquinto (Jaén). EFE/ Jose Manuel Pedrosa

ACEITE DE OLIVA

El oleoturismo se extiende por el mundo con el fin de revitalizar las zonas rurales

Publicado por: EFEAGRO/Belén Delgado 28 de diciembre de 2025

Las experiencias de oleoturismo van extendiéndose más allá de los principales países productores, bajo la promesa de aumentar la renta de los pequeños agricultores, pero con desafíos como la falta de estructuras y la estacionalidad.

Se trata de una actividad que se está desarrollando a nivel mundial -y no solo en la cuenca mediterránea- como una forma de desarrollar el sector oleícola, promover su calidad y acercar la información al consumidor, ha explicado a Efeagro el director ejecutivo adjunto del Consejo Oleícola Internacional (COI), Abderraouf Laajimi.

"Es un modelo de turismo que garantiza la sostenibilidad desde el punto de vista productivo, medioambiental, social y económico", ha sostenido el responsable, que ha destacado la importancia de transmitir la excelencia del aceite de oliva virgen extra (AOVE) y la cultura del olivo.

El valor del aceite

De esa manera se pueden reforzar valores como la identidad, la autenticidad y el arraigo del territorio, como ocurre en España, Grecia o Túnez, donde los turistas pueden vivir una experiencia "más allá de la almazara", ha apuntado Laajimi.

Según el directivo, el oleoturismo es una alternativa que ofrece a la vez "naturaleza, cultura y gastronomía", e "impulsa la economía rural", también en zonas marginales donde "el olivo es la única fuente de renta para mucha población".

No obstante, persisten dificultades como la necesidad de invertir en infraestructuras, digitalización, promoción e información, incluida la formación del personal que acoge a los turistas y debe especializarse en aspectos como la cata de aceite de calidad, un reto para los pequeños agricultores, según Laajimi.

Detalle de la primera almazara de autor del mundo, del arquitecto y diseñador francés Philippe Stark, ubicada en Ronda (Málaga). EFE/Jorge Zapata
Detalle de la primera almazara de autor del mundo, del arquitecto y diseñador francés Philippe Stark, ubicada en Ronda (Málaga). EFE/Jorge Zapata

Dicho tipo de turismo se caracteriza por su estacionalidad, con picos de visitantes cuando están en funcionamiento las almazaras tras la recogida de la aceituna, por lo que su desarrollo en otras épocas "depende sobre todo de la capacidad de organizar visitas gastronómicas o al punto de venta".

La cata cumple un papel central, pues sirve para valorar las propiedades organolépticas del aceite de oliva y su carácter picante, amargo o frutado, ha añadido el responsable.

Experiencias de España a Argentina

El COI, que tiene por misión promover la calidad y la proyección del aceite de oliva, organizó recientemente un seminario dedicado al oleoturismo como motor de desarrollo sostenible.

El catedrático de la Universidad de Jaén Manuel Parras destacó entonces que este modelo atrae nuevos perfiles de viajeros y engloba actividades como las visitas a las almazaras, la participación en la recolección, las catas, los museos, las rutas por paisajes olivareros, la gastronomía basada en el AOVE y las fiestas tradicionales.

Resaltó la necesidad de que exista coordinación entre los actores locales, planificación, formación especializada y una comunicación eficaz para consolidar un producto turístico "sólido".

Su potencial es visible en territorios como Jaén, principal zona productora de España, con empresas especializadas en relacionar tradición e innovación en ese tipo de experiencias.

Tras la pandemia, el turismo mundial se ha recuperado con un creciente interés por lo rural, una tendencia "consolidada" en la que más del 80 % de los viajeros busca experiencias gastronómicas y más del 30 %, actividades innovadoras que permitan interactuar con productores locales, según la Organización Mundial del Turismo.

En la isla griega de Creta, por ejemplo, el oleoturismo se apoya en una demanda más interesada en la cultura y la gastronomía que complemente el modelo tradicional de "sol y playa".

La región italiana de Puglia cuenta con una almazara que se puede visitar todo el año, dentro de una oferta que incorpora guías turísticos, talleres de cerámica, yoga y sesiones de relajación entre olivos.

En Brasil se están organizando vistas guiadas "inmersivas" y en Argentina se han abierto centros dedicados al olivar como el de la familia Zuccardi, que tiene un programa para ser "oleicultor por un día".

En Túnez la reserva Ben Ismail ofrece aceite orgánico de calidad en un entorno "atractivo", algo poco desarrollado en ese país productor, mientras que el Centro de estudio y promoción del aceite de oliva del Alentejo (Portugal) está impulsando un proyecto de educación infantil y una aplicación móvil para agrupar la oferta turística.

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