John F. Kennedy Jr., de tres años, saluda al paso del féretro de su padre. EFE.

John F. Kennedy Jr., de tres años, saluda al paso del féretro de su padre. EFE.

RESTO DEL MUNDO

Tras los pasos del asesino

Publicado por: CARMEN DE ÁGUEDA 4 de abril de 2013

Casi 500 kilómetros separan Dallas y Memphis, dos ciudades que, pese a la distancia, están cerca en el imaginario colectivo por haber sido escenario de dos de los magnicidios más impactantes de la historia reciente: el asesinato de John F. Kennedy y la muerte de Martin Luther King.

El 22 de noviembre de 1963 Kennedy era tiroteado en la ciudad de Dallas (Texas) mientras saludaba junto a su mujer, Jacqueline, a la multitud congregada al paso de su limusina descapotable.

Casi 50 años después del magnicidio, las dudas siguen en pie en torno a las circunstancias reales del tiroteo. Quizá por ese afán investigador, o por un más mundano sentimiento de recreación morbosa, el escenario en el que falleció el presidente número 35 de los Estados Unidos sigue despertando el interés de curiosos que no dudan en desplazarse hasta Dallas para seguir los pasos del fatal desfile.

El monumento en memoria de Kennedy en Dealey Plaza, el lugar donde fue asesinado, preside esta zona que año tras año, en cada aniversario, congrega a curiosos y admiradores de la figura del presidente.

Dallas es un imán para el turismo de nostálgicos y curiosos que quieren ver de primera mano dónde ocurrió el magnicidio

Pese a que en los últimos años el cambio generacional y el fallecimiento de Jacqueline han reducido el número de norteamericanos que se congregan en los alrededores de Dealay para conmemorar la fecha, aún son muchos los nostálgicos que siguen visitando Dallas en busca de más información acerca del asesinato.

Millones de personas de todo el mundo han pasado por el Museo del sexto piso, que, desde su inauguración en 1989 expone todo lo relacionado con el tiroteo.  Ubicado en el sexto piso de un antiguo almacén de libros en Dealy Plaza, el museo ofrece un interesante atractivo para los amantes de este tipo de recorridos turísticos: permite ver de primera mano la ventana exacta desde la que fue asesinado JFK.

Un museo recopila documentos en torno a la vida de JFK y permite ver la ventana desde la que fue disparado

Vida, obra, muerte y legado del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos se exponen desde diferentes puntos de vista en esta colección que incluye más de 400 fotografías entre las que destacan las instantáneas del momento en que recibió los disparos.

El informe Warren (1964), resultado de la investigación oficial realizada tras el fallecimiento de Kennedy, concluyó que el atentado había sido culpa de un solo hombre, Lee Harvey Oswald, un ex marine de 24 años que negó en todo momento la autoría del magnicidio.

Sin embargo, Oswald nunca llegó a ser juzgado, ya que dos días después de su detención fue víctima de los disparos de Jack Ruby, propietario de un club nocturno de la ciudad y sospechoso de tener relación con la mafia, quien aprovechó el traslado del sospechoso para acabar con su vida, sin importarle la presencia de las cámaras de televisión que inmortalizaron el momento.

Quizá la ausencia de ese juicio explique el aura de misterio y las dudas que siempre han rodeado al caso y que hacen que, aún hoy, medio siglo después del magnicidio, muchos sigan optando por la teoría de la conspiración para explicar el suceso.

El predicador que salió a tomar el aire

Martin Luther King había viajado hasta Memphis (Tennesse) para apoyar una protesta de los trabajadores de limpieza de la ciudad. Se alojaba en el Hotel Lorraine, el único de la zona que hospedaba a personas de color. En la tarde del 4 de abril de 1968, King salió a tomar un poco de aire a un balcón del hotel.  Una bala, disparada desde el otro lado de la calle, le penetró por la mejilla derecha y le alcanzó la columna vertebral. King murió poco después en el Hospital St. Joseph.

El Hotel Lorraine, convertido hoy en el Museo Nacional de los Derechos Civiles, se mantiene como epicentro del recuerdo al activista estadounidense que, una noche antes de su asesinato, afirmaba: "Estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No temo a hombre alguno. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor".

Igual que en el caso de Kennedy, el imaginario colectivo ha nutrido de diferentes teorías de conspiraciones el asesinato de King. No en vano el hombre juzgado y condenado por el magnicidio, James Earl Ray, negó su participación en los hechos hasta su muerte en prisión en 1998.

Lo que parece innegable es que, más allá de la curiosidad por su fallecimiento, la figura de King siempre estará ligada a la defensa por los derechos civiles a través de la desobediencia civil, la resistencia y la protesta pacífica.

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